8 de octubre jueves XXVI del tiempo ordinario
En tiempos de polarización atrincherada, en tiempos de individualismo, tener un amigo es tener un tesoro aún más preciado. Necesitamos recuperar espacios de encuentro y de diálogo en los que reposar en vez de agredir.
Jesús pone el ejemplo de un amigo para caer en la cuenta de que solos no podemos. Necesitamos una red de solidaridad, una red de confianza en la que poder ayudarnos los unos a los otros. Y ahí el mayor referente es Dios mismo, siempre dispuesto a ayudar.
Hoy podríamos hacer apología de la amistad frente al mundo. Necesitamos fortalecer esos vínculos en los que nos sentimos unidos a otras personas, de un modo en que resulta que no estoy solo, sino que hago el camino de la vida acompañado por otros que me quieren como soy. Feliz jueves.
