18 de octubre, domingo XXIX del tiempo ordinario
Creo que no exagero al decir que uno de los grandes demonios que asolan nuestro mundo es el de la codicia. Por ella hemos convertido en un bien que hay que explotar aspectos fundamentales de la vida humana: la salud, la educación y la vivienda, entre otros.
Jesús nos advierte contra la codicia con una parábola donde se relativiza la seguridad económica en el contexto de una vida. El Evangelio, hecho vida, podría ser una buena vacuna contra algunos intentos de codicia que generan injusticia.
En el camino de la vida nos podemos encontrar con distintos tipos de codicia; hay algunas que son evidentes, como la del tío Gilito (cómic del Pato Donald), pero hay otro tipo de codicia que se encuentra más escondida en nuestro modo de vida. Que seamos capaces de reconocerla y guardarnos de ella. Feliz lunes.
