21 de octubre, miércoles XXIX del tiempo ordinario
Vivimos en una sociedad de la queja. Siempre estamos reclamando por lo que falta y así nos convertimos en unas personas con una queja constante en la boca. Y si además vemos qué es lo que hacemos con todo aquello que se nos ha regalado, la cosa toma tintes dramáticos.
La lógica del Evangelio es singular: «Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá». Es un auténtico reto a las personas que hemos recibido mucho y estamos aún un poco a escondidas de la vida.
Nos cuesta mucho vivirnos desde el agradecimiento. Frente a la queja, necesitamos dar gracias; frente a la insatisfacción, nos hace falta el reconocimiento de que en el fondo somos un gran regalo. Feliz miércoles.
