El bien no puede esperar

30 de octubre, viernes XXX del tiempo ordinario

A veces dejamos para mañana esa llamada, esa visita o la ayuda que alguien necesita. No siempre por falta de cariño, sino porque nuestros planes terminan ocupándolo todo. Y mientras esperamos un momento mejor, alguien sigue esperando nuestra cercanía.

En el evangelio, Jesús encuentra a un enfermo mientras otros vigilan si respeta el sábado. Pregunta si está permitido curar y, ante el silencio, toca al hombre y lo sana. Su gesto nos revela a un Dios para quien el sufrimiento de una persona reclama una respuesta.

Miremos hoy a nuestro alrededor y reconozcamos ese bien que está en nuestras manos hacer. Dejemos que la necesidad del otro encuentre sitio en nuestra agenda y cambie nuestros planes. No hace falta resolverlo todo para empezar a cuidar. Feliz viernes.

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