29 de octubre, jueves XXX del tiempo ordinario
Hoy también vivimos tiempos en que ser profeta significa tener mala vida por la reacción que causa. Denunciar las injusticias, hablar del Reino de Dios y generar esperanza son cuestiones que nuestro modo de vida rechaza y excluye.
A Jesús lo mataron por ser el Hijo de Dios. Con su vida y su predicación incomodaba el cómodo modo de vida de poderosos como Herodes, por lo que había que eliminar la molestia. Pero el horizonte de Jesús sigue siendo reunir a todos en la mesa del banquete del Padre.
En estos tiempos tenemos un enorme miedo a eso que llaman cancelación. Tenemos miedo de hablar y señalarnos en mitad del discurso gris y políticamente correcto. Lo peor del miedo es que nos pase sin darnos cuenta. Feliz jueves.
