23 de abril. Jueves de la III semana de Pascua
Hay personas que buscan sin saber bien qué buscan, que preguntan sin atreverse a esperar respuesta, que sienten una sed que nada logra calmar del todo. En un mundo saturado de ofertas, de contenidos y de ruido, la búsqueda de algo verdadero y duradero sigue siendo una constante humana profunda. No todo lo que se consume alimenta, y esa intuición nos habita a todos.
El texto que hoy nos convoca habla de un pan que no caduca, de un alimento que viene de más adentro que el hambre física. No se trata de magia ni de privilegio, sino de dejarse atraer hacia aquello que da sentido, de escuchar y aprender en lo cotidiano. Quien se abre a Jesús descubre que hay una vida más plena esperando al otro lado del miedo y la rutina.
Hoy podríamos preguntarnos por lo que nos está alimentando realmente, sobre lo que nos sostiene cuando todo lo demás falla. Hay fuentes que nutren y fuentes que vacían, y merece la pena elegir con cuidado. Feliz jueves.
