8 de julio, miércoles de la XIV semana del tiempo ordinario
Vivimos en un mundo desbordado por problemas que parecen demasiado grandes para cualquiera de nosotros. Hay muchas personas heridas, desorientadas o solas, y resulta fácil pensar que poco podemos hacer. Sin embargo, los grandes cambios siempre necesitan personas concretas que decidan implicarse.
Jesús no afronta solo la realidad que tiene delante, sino que llama a otros por su nombre y los envía. Confía en personas distintas e imperfectas y les encarga acercarse a quienes más necesitan cuidado y esperanza. La tarea es grande, pero comienza siempre cuando alguien acepta hacerse cargo de una pequeña parte.
Hoy podríamos preguntarnos qué realidad cercana necesita algo de nosotros y dejar de esperar a que otros respondan. No podremos resolver todos los problemas, pero sí acercarnos a alguien, cuidar una herida o mejorar nuestro pequeño entorno. Hagamos nuestra parte allí donde estamos. Feliz miércoles.
