4 de noviembre, miércoles de la XXXI semana del tiempo ordinario
En la sociedad de la sobreabundancia, lo que no abunda es la capacidad de renuncia. No sabemos renunciar a nada porque vamos por la vida como en el supermercado, metiendo cosas y cosas en el carro. Y hay veces que la vida, la naturaleza nos enseña que no se puede pagar todo lo que consumimos.
Elegir el Reino de Dios es elegir el camino de la cruz y, por tanto, renunciar a otros caminos mucho más cómodos. Pero debe ser una elección meditada, una elección que sea capaz de adelantar posibles escenarios.
Hoy puede ser un buen día para pensar a qué estoy dispuesto a renunciar. Es un modo distinto para preguntarnos y chequear por nuestro nivel de libertad, ver si soy libre de cosas para causas que merezcan la pena. Feliz miércoles.
