Un puerto seguro

16 de julio, jueves de la XVI semana del tiempo ordinario

Hay momentos en los que la vida se parece a una travesía por un mar agitado.
Las preocupaciones, el cansancio y la incertidumbre pueden hacernos perder el rumbo.
Entonces necesitamos una presencia cercana que nos recuerde que no navegamos en soledad.

Jesús invita a quienes están cansados y agobiados a descansar junto a él. María suele señalar el camino hacia Jesús. La tradición marinera entiende que con su presencia no evita todas las tormentas, pero ayuda a atravesarlas con confianza y esperanza.

Hoy podríamos convertirnos en puerto seguro para quienes viven alguna dificultad. Proocuremos acompañar sin imponer, cuidar sin juzgar y permanecer cerca cuando el camino se complique. Que nuestra presencia ayude a otros a recuperar la calma y el horizonte. Feliz jueves.

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