Vivir sin aplazar la vida

23 de octubre, viernes XXIX del tiempo ordinario

Vivimos muchas veces pendientes de lo que vendrá. Esperamos que llegue un momento mejor, que desaparezcan las dificultades o que las circunstancias nos permitan empezar de nuevo. Y, mientras tanto, corremos el riesgo de dejar pasar la vida que tenemos delante.

Jesús reprocha a quienes saben reconocer las señales del cielo, pero no descubren lo que está sucediendo a su alrededor. La fe no consiste en escapar de la realidad, sino en aprender a mirarla con lucidez, reconocer sus heridas y descubrir en ella las llamadas de Dios.

Quizá hoy sea un buen día para dejar de aplazar lo importante. Para reconciliarnos, escuchar a quien necesita compañía, comprometernos con alguna injusticia o agradecer lo que recibimos. Dios nos espera en este presente concreto, con sus posibilidades y contradicciones. Feliz viernes.

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