La Comunidad Valenciana, ¿fin de la hegemonía del PP?

Artículo escrito por Pau Palop  @pau_palop

En las elecciones autonómicas de mayo de 2011, el Partido Popular de la Comunidad Valenciana (PPCV) logró de la mano de Francisco Camps su cuarta mayoría absoluta (55 diputados de 99 y un 48.5 por ciento de los votos). Si es verdad que no hubo sorpresas en la mayoría conservadora, sí que las hubo en la configuración de la oposición parlamentaria. El Partido Socialista (PSPV) consiguió únicamente 33 diputados y un 27.5 por ciento de los votos -descubriendo un nuevo “suelo electoral”-. Por otra parte, Compromís, la coalición formada por el Bloc, Iniciativa y Els Verds, obtuvo 6 diputados y un 7.03% de los votos, superando sin problema la barrera electoral del 5% y contradiciendo prácticamente todas las encuestas publicadas en las que la coalición no obtenía representación parlamentaria. Por último, Esquerra Unida (EUPV) obtuvo 5 diputados y un 5.8 por ciento de los votos.

El Partido Popular, que obtuvo la mayoría absoluta a pesar de los escándalos de corrupción (Gürtel, Brugal…), ha ido perdiendo durante está legislatura parte de sus apoyos. En primer lugar, con la imputación de Francisco Camps en la causa de los trajes y su posterior dimisión como President de la Generalitat. Su sustituto, Alberto Fabra, fue impuesto por la dirección nacional del partido y ha mantenido un perfil bajo durante los dos años que lleva en el cargo, alejándose del perfil mediático de Camps e intentando marcar las distancias con la gestión previa.

En segundo lugar, el PPCV ya no puede sostener su programa electoral en los pilares que utilizaba hace diez años: los grandes eventos, infraestructuras y la defensa de la “identidad” de los valencianos frente los ataques de los “catalanes” y del Gobierno socialista. La crisis económica, que ha afectado a la Comundad Valenciana especialmente,  se ha llevado por delante la posibilidad de invertir en grandes eventos, dejando a Valencia sin dos de las grandes apuestas de Camps y Rita Barberà: la Fórmula 1 y la America’s Cup. Por otro lado, durante estos años el Consell tampoco ha podido plantear nuevas infraestructuras y, además, ha visto como las ya construidas empezaban a evidenciar problemas  -recientemente, por ejemplo, se ha tenido que retirar la cubierta de trencadís del Palau de les Arts porque provocaba daños a la estructura-. Por último, con el movimiento independentista catalán en auge, los partidos valencianos han marcado las distancias, haciendo evidente que ninguno de ellos apuesta por la independencia del Pais Valencià  y que no eran tan “catalanistas” como el PPCV decía. Por otro lado, en el gobierno central ya no está Zapatero, sino Rajoy. Echar la culpa de los problemas de la Comunidad al Gobierno ya no es tan fácil, y no es posible argumentar que los “socialistas” discriminan a Valencia. Además, el cierre de Canal 9 se ha visto como un ataque directo de Fabra a la autonomía valenciana.

Por su parte, el PSPV desde que Lerma abandonó la presidencia de la Generalitat ha probado con varios líderes (Antoni Asunción, Joan Ignasi Pla, Jorge Alarte y ahora Ximo Puig) y ninguno ha logrado convertirse en un líder de oposición con opciones a gobernar, de hecho, conforme los líderes pasaban y las elecciones se celebraban, el PSPV ha empeorado sus resultados hasta obtener los peores de su historia en las pasadas elecciones de 2011. Aunque el problema de liderazgo explica mucho de la situación actual del PSPV, no hay que olvidar su otro gran problema: la falta de un proyecto alternativo. El PSPV no ha sabido ofrecer una narrativa diferente a la del PPCV. Prácticamente, ha participado de todos los eventos y macroinfraestructuras que se le iban ocurriendo al PPCV. Ha creído, en definitiva, que oponerse frontalmente al modelo impulsado por Camps y Rita Barberà les restaría votos. Quizás una lectura correcta en el corto plazo -la hegemonía durante 20 años del PPCV no se puede obviar-, pero no en el largo. Mientras el PSPV iba por detrás del PP, un nuevo movimiento ha surgido a su izquierda y le ha comido terreno: Compromís.

 

La marca Compromís se utilizó por primera vez en las elecciones autonómicas de 2007. En ese momento, la coalición estaba liderada por Esquerra Unida y el Bloc. Al año de esa legislatura, EUPV se rompió y parte de sus diputados, entre los que destacó Mónica Oltra, decidieron fundar un nuevo partido, Iniciativa. De esta forma, EUPV formó grupo propio en Les Corts y el grupo Compromís pasó a estar liderado por el Bloc e Iniciativa. A pesar de este inicio, Compromís adquirió gran protagonismo. De la mano de Mónica Oltra hizo oposición al proyecto del PPCV, denunciando sus irregularidades y haciendo visibles sus defectos. Se convirtió en la formación de la lucha anticorrupción, la única que empezaba a proponer un modelo alternativo al del PPCV de forma eficaz, ayudada por la buena gestión de las redes sociales. El papel de los diputados de Compromís, en especial de Mónica Oltra, hizo que la formación no tuviera problemas para saltar la barrera electoral en 2011 y convertirse en el tercer partido de la Comunidad Valenciana, desbancando a EUPV. En los úĺtimos años, Compromís ha seguido con su estrategia, basada en la denuncia de la gestión del PPCV, y además ha iniciado un proceso de convergencia de los tres partidos que forman la coalición para llegar a las próximas elecciones de 2015 como un partido unido. EUPV en solitario, de la mano de Marga Sanz, mantiene un electorado fiel. Según las encuestas, al igual que Compromís, crece hasta obtener en torno al 10 por ciento de los votos y probablemente será clave en la formación de gobierno en 2015.

Las elecciones de 2015

 La deuda acumulada por el Consell en las últimas dos décadas, unida a errores graves en la gestión de los asuntos públicos han hecho visibles los fallos del modelo de gobierno desarrollado por el PPCV. El cierre en directo de Canal 9, aumento de las listas de espera en sanidad, miles de estudiantes dando clase en barracones, pérdida del sistema financiero valenciano (CAM, Bancaja, Banco de Valencia) o el  aeropuerto sin aviones de Castellónson alguno de los ejemplos. En resumen, existe la percepción de que el PP valenciano ha perdido el control y esa sensación se refleja en las encuestas. Todas las publicadas recientemente presentan un escenario muy diferente al de 2011: el PP pierde la mayoría absoluta, el PSPV se estanca, Compromís y EUPV duplicán el número de votos y UPyD entraría en el Les Corts. En consecuencia, la idea de un Gobierno tripartito de izquierdas empieza a sonar con fuerza.

Además, por primera vez desde la desparición de Unió Valenciana, el voto de la derecha podría dividirse entre varios partidos, amenazando la hegemonía del PP entre el electorado conservador. Las encuestas apuntan a que UPyD podría conseguir representación parlamentaria llevándose a muchos de los votantes del PPCV, algo que ya pasó en las elecciones generales cuando Toni Cantó consiguió su acta de diputado nacional en noviembre de 2011. Además, la reciente presentación de Movimiento Ciudadano, con el apoyo de Francisco -la “voz” de la Comunidad Valenciana-, o del recién creado partido Vox, hace prever que en las próximas elecciones el electorado conservador tendrá, al menos, tres o cuatro formaciones para elegir.

¿Qué estrategia podría seguir el PPCV a partir de ahora? Los partidos de la oposición piensan que el PP no podrá frenar el desgaste y que cuanto más tiempo pase hasta las elecciones, mejor para ellos. Por otro lado, el PPCV es consciente de que la aparición de competidores a la derecha o al centro le están restando votos y que no podrá gobernar en solitario a partir de 2015. La pregunta que se tienen que estar planteando ahora mismo es si podrán gobernar de alguna forma (en coalición) o si dan por perdida la Generalitat. Probablemente, Fabra decidirá agotar la legislatura, a la espera de que la crisis amaine y la situación económica de la Comunidad mejore. Además, los malos resultados de la gestión de Fabra amenazan su liderazgo al frente del PP valenciano, ya de por sí débil, y hacen que empiecen a sonar otros nombres para la candidatura popular en 2015.

En definitiva, parece que los resultados de las elecciones de 2015 se juegan ahora en el terreno de la oposición. Los tres partidos son conscientes de que, salvo sorpresas, deberán gobernar juntos y que la estrategia del PP se centrará en promover el miedo al tripartito. El PSPV, Compromís y EUPV tienen un año y medio para demostrar que podrían gobernar juntos y para ello deberían empezar a actuar coordinadamente en temas que son clave para el electorado progresista, como la mejora de la educación o la lucha contra la privatización de la sanidad. En todo caso, deberán evitar ataques entre ellos, como ha pasado con anterioridad, y centrar su estrategia de diferenciación en las propuestas. En otras palabras, el PPCV, a falta de argumentos para defender su gestión, se dedicará a criticar la potencial gestión de un tripartito de izquierdas –como ya ha empezado a hacer-, situándose en el papel propio de un partido que ya da por asumido que no gobernará a partir de las próximas elecciones, al menos por méritos propios.

Las elecciones de mayo de 2015 se seguirán con atención en el  resto del estado: a nadie se le escapa que el resultado del Partido Popular en las generales del 2015 se verá muy condicionado por lo que pase en Valencia meses antes. ¿Supondrá Valencia el principio del fin de la hegemonía del PP a nivel estatal?

 

 

Navarra,ante un cruce histórico

La expansión del bloque vasquista podría cambiar el rumbo político de la Comunidad Foral después de 30 años

Texto escrito por @apuente

“Hemos estado a punto de hacer el ridículo transmitiendo que el adelanto electoral era inminente”. Patxi Zabaleta, líder del partido abertzale Aralar, me hizo esta confesión en mayo del año pasado. Durante la última primavera el run-run de un posible adelanto de las elecciones recorrió la Comunidad Foral. El gobierno de Yolanda Barcina se encontraba entonces en una situación delicada, asediado por los casos de corrupción ligados a Caja Navarra y en minoría parlamentaria desde que el PSN fuera expulsado del Ejecutivo al no plegarse al argumentario de UPN. Los duros reproches que todos los partidos de la oposición hacían al Ejecutivo Foral apretaban, pero el PSN no quiso llegar a ahogar apoyando una moción de censura.

Finalmente, Barcina no adelantó las elecciones. El caso de Caja Navarra fue archivado y para el fin del verano nadie creía que las elecciones se pudieran adelantar. Fue uno de esos espejismos que ocurren en los momentos de grandes cambios políticos, nunca lineales, en los que, cuando parece que se ha llegado al final, de pronto se observa que aún queda un buen trecho para alcanzar cumbre.

Navarra está en un cambio sin precedentes en su historia política reciente. Se intuye el final de la hegemonía de UPN pero, por si fuera poco novedoso, esto no ocurre debido a la pujanza del PSN sino por la capacidad de un bloque vasquista compartido a medias por Geroa Bai y Bildu. Un bloque que es deudor directo de Nafarroa Bai, un artefacto político que lenta pero irreversiblemente replanteó el mapa político foral. Según las encuestas, que en el caso de Navarra son pocas y de mala calidad, entre Bildu y Geroa podrían alcanzarse un número de escaños que rondarían los 20-22. Si unimos a Ezkerra, el eventual tripartito «progresista-vasquista» rozaría los 25. La mayoría absoluta en el Parlamento Navarro se obtiene con 26 diputados. Que semejante vuelco electoral sea, no ya probable, sino solo posible, abre un panorama desconocido en un territorio como el navarro, donde entre UPN y PSN han venido acaparando históricamente en torno a los 2/3 de la cámara.

¿Qué ha pasado para llegar a este drástico adelgazamiento de los partidos de poder tradicionales? En primer lugar hay que señalar el cambio político que supuso Nafarroa Bai. NaBai fue un partido que aglutinó a diversas marcas vasquistas con un amplio espectro en el eje izquierda-derecha, desde el PNV navarro hasta Aralar. Esta marca, que en un primer momento aprovechó el hueco dejado por la ilegalización de las formaciones abertzales herederas de Batasuna, funcionó como catalizador del cambio y supo ser flexible en dar una imagen suficientemente anti-establishment para recoger el voto desencantado de la política pero suficientemente sensata para actuar como voto de castigo a PSN y UPN.

El segundo gran factor es el comportamiento que la agrupación socialista ha mantenido las últimas tres elecciones. En 2007 entre socialistas y NaBai sumaron por primera vez más diputados que UPN: 24 contra 22. Un pacto entre ambas fuerzas podría haberle arrebatado la silla del ejecutivo foral al UPN, pero desde Ferraz se impuso no hacerlo, desatando una crisis en el seno de la federación con escisión fracasada incluida. La situación se repite en 2011, cuando los socialistas, tras cosechar el peor resultado de su historia, deciden ahondar en su postura contraria al cambio y apoyan a UPN, esta vez entrando en el gobierno. La fórmula bipartita UPN-PSN acabó estrepitosamente sin haber cumplido un año cuando la presidenta Yolanda Barcina destituyó a su socio de gobierno acusándole de desleal por haber alertado de un déficit oculto en las cuentas forales.

No menos importante es que esta concatenación de torpezas en el PSN coincidió con un momento en el que la derecha se fragmentaba, al no suscribir el PP su acuerdo tradicional para presentarse junto a UPN. En las elecciones de 2011 UPN y PP acuden por primera vez como listas diferentes, aunque consiguen una suma positiva: entre ambos obtienen 23 escaños, uno más que los obtenidos por la candidatura conjunta en 2007. Sin embargo, esto será difícil de repetir en las siguientes, habida cuenta del desgaste del PP en el ámbito nacional y de UPN en el foral.

Por último, no se puede olvidar el papel de la sociedad civil navarra. Esta última legislatura los movimientos sociales han sido especialmente fértiles hasta constituirse en una auténtica fuerza política en la calle. Fenómenos como la asociación Kontuz!, nacida para llevar a juicio a los responsables del expolio de Caja Navarra, el movimiento en torno a la privatización de las cocinas en el Hospital de Navarra, que ha hecho saltar un reguero de noticias en los medios estatales, o la fuerza demostrada por los sindicatos, sobre todo LAB, en la defensa de los profesores del modelo D tras el ataque de los medios de Madrid a cuenta de un informe de la Guardia Civil, son solo algunos ejemplos de la importancia que está tomando la sociedad civil en la Comunidad Foral.

Navarra, una comunidad periférica en el proyecto político español, en esta última legislatura ha ganado terreno en la agenda mediática al tiempo que imponía un calendario propio. Pero esto puede ser solo el principio: si el tripartito vasquista llegara a producirse, el pacto entre PNV y Bildu -imposible en la CAV- situaría a Navarra en el epicentro del proyecto político vasco, un lugar que hasta ahora ostentaba de manera simbólica pero jamás real.

¿Puede llegar a darse este terremoto? No es fácil en absoluto. Las inercias pesan mucho, más en la pequeña política como la de una comunidad con poco más de 300.000 votantes. Pero no es imposible, y eso solo ya es noticiable. Depende de la capacidad de los potenciales integrantes del tripartito para comenzar desde ya a construir un proyecto político común y de la generosidad que entre ellos tengan los potenciales participantes de este tripartito: Bildu, Geroa y Ezkerra. Los pactos, sin embargo, se diseñan el día después de las elecciones, y en Navarra la geometría está muy abierta. Lo que seguro se dilucidará en 2015 -si las elecciones llegan cuando tocan- es si el bloque vasquista, tras su momento de expansión, es flor de un día o de verdad marca un cambio de tendencia con enganche social.

¿Cómo son los partidos catalanes y cómo los ven?

En este gráfico podemos comparar la visión que tienen los ciudadanos sobre la ideología de los principales partidos de Cataluña con la que presentan en sus programas electorales:

Gráfico: Comparación del posicionamiento de los partidos en el eje ideológico y nacionalista según sus propios programas electorales y según los ciudadanos

Quisiéramos destacar 5 puntos:

1) El PSC es programáticamente más favorable a la descentralización de lo que creen los catalanes.

2) CiU y Ciutadans, partidos ubicados a la derecha por los ciudadanos, se acercan al votante medio presentando programas electorales de centro.

3) Ciutadans presenta un programa electoral más españolista que el Partido Popular, en contra de lo que creen los ciudadanos.

4) El partido más a la izquierda del Parlament es CUP, tanto si atendemos a su programa electoral como a la visión que tienen de este partido los catalanes. En cambio, lo ven más nacionalista de lo que reflejan sus propuestas, donde el eje ideológico izquierda-derecha tiene más peso que el debate territorial.

5) Las propuestas programáticas de Iniciativa y Esquerra encajan con la visión que tienen de ellos los ciudadanos, tanto en su ideología como en su grado de nacionalismo.

El programa de Ciutadans, nadie más antinacionalista catalán

Las primeras palabras del programa de Ciutadans son “La actual situación de crisis política y económica de Cataluña no se entiende sin la labor que el nacionalismo ha ido realizando durante los últimos treinta y dos años” (Programa Ciutadans, pág. 2) y las que cierran su corto programa son “Sustituiremos el 11 de septiembre (día de exaltación nacionalista), por el 23 de abril (festividad de Sant Jordi y Día del Libro y la Rosa) como Díada de Cataluña” (Programa Ciutadans, pág. 31). Entre medias de sus 29 páginas se pueden encontrar propuestas para la recuperación de las corridas de toros en territorio catalán, la devolución de las multas lingüísticas o la supresión del conocimiento del catalán para acceder a la función pública en Cataluña. La intensidad de la propuestas contrarias a la identidad y a la nación catalana y las llamadas a la centralización de algunas políticas (9,5% de frases) doblan a las que recoge el programa del PP.

Gráfico 1: Los temas más enfatizados en el programa de Ciutadans (porcentaje de frases)

Esta es la diferencia fundamental de Ciutadans con el resto de los partidos si nos atenemos al análisis de su programa electoral. No existen referencias al incremento del autogobierno ni a la promoción de nada que tenga que ver con la cultura autóctona catalana. La campaña electoral de Ciutadans, de hecho, está insistiendo en enfatizar este eje de competición electoral. Aún así, Ciutadans no abandona la economía. Como es el caso del resto de programas electorales que compiten en estas elecciones, el tema que recoge más propuestas es el económico, con un 23% de frases. Los otros dos temas estrella del programa son la defensa del estado del bienestar (18,4% de frases) y la regeneración de la democracia y la lucha contra la corrupción política (8,5%). Ciutadans se muestra especialmente combativo en este último tema y enfatiza en mayor medida que el resto de los partidos la necesidad de adoptar medidas para poner coto a la corrupción en Cataluña.

Como hemos hecho con el resto de los partidos, vamos a analizar el modelo económico que propone Ciutadans en su programa electoral para salir de la crisis, teniendo en cuenta el peso que tienen las diferentes medidas dentro del bloque de Economía (Gráfico 2).

Gráfico 2: El modelo económico defendido en el programa de Ciutadans.

En primer lugar, podemos destacar que es claramente intervencionista. Un 23% de la parte económica del programa está dedicada a propuestas de regulación del mercado. La otra gran partida del modelo económico es la representada por la inversión en obras públicas e infraestructura (25%). Ambos temas, regulación del mercado e infraestructuras, representan la mitad de todo el espacio dedicado a la economía. De todos los partidos analizados hasta ahora (un total de 7) Ciutadans es el que expresa un mayor nivel de concreción sobre dónde aplicaría recortes y dónde reduciría gastos. Su plan de austeridad y de reducción del déficit público, que representa un 7,5% de las frases, se aplicaría casi en exclusiva a la eliminación de una buena parte de la clase política, a la supresión de empresas públicas y a la reducción del sueldo y de los privilegios (como coches oficiales, dietas o pensiones) de los representantes. Igualmente, es el partido de todos los analizados que dedica más espacio dentro de su modelo económico a la defensa del liberalismo y el libre mercado (5,2% de las frases). Esta contradicción entre el énfasis en la regulación del mercado, por un lado, y su defensa de la disminución del papel del estado en la economía, por el otro, es visible a lo largo de toda la presentación de su modelo económico.

Según queda reflejado en el programa, Ciutadans cree que Cataluña tiene dos problemas fundamentales, el nacionalismo catalán y la clase política, que están en el origen de todos los demás. El resto de problemas de Cataluña se solucionarían, incluida la crisis económica y la creación de empleo, si se eliminaran las políticas de mantenimiento y promoción de la identidad nacional catalana y se luchara contra la corrupción de la clase política. Para gestionar la nueva Cataluña que proponen sería necesaria una nueva clase política que no procediera de los partidos tradicionales. Ciutadans se postula a sí mismo como el partido perfecto para esa causa.

CUP, un partido diferente

La mayoría de las encuestas recoge la posibilidad de que CUP, Candidatura d’Unitat Popular, entre en el parlamento catalán por primera vez en la historia. A pesar de su escasa presencia en los medios de comunicación tradicionales, sus buenas perspectivas electorales están generando la atención de un buen número de ciudadanos catalanes, desencantados con los partidos tradicionales. ¿Cuál es el programa de CUP? ¿En qué se diferencia de los partidos más representativos de Cataluña? Si analizamos el peso que concede a los principales temas que preocupan a la ciudadanía, hay que reconocer que es el partido más sensible al creciente malestar con la clase política y las deficiencias en el funcionamiento del sistema democrático. La relevancia que tienen en su programa las propuestas para mejorar la calidad de la democracia (8,2% del total de frases) están en sintonía con el clamor ciudadano contra la clase política, reflejado en las encuestas o en las movilizaciones que se suceden desde el 15M. También es el partido que más importancia concede al desarrollo sostenible y a la conservación del medio ambiente (14,4% de las frases), comparado por ejemplo con ERC o PSC, que dedican menos del 5% de frases a las políticas verdes, o incluso comparado con los ecologistas de ICV (7,6%).

Gráfico 1: Los temas más enfatizados en el programa de CUP (porcentaje de frases)

Es bastante sorprendente que el porcentaje de frases dedicadas al autogobierno y a la construcción nacional sea tan bajo en el programa de CUP (8,1% de frases), máxime en comparación con el énfasis que ponen en el debate sobre la independencia tanto CiU (20%) como ERC (23%). CUP se declara abiertamente a favor de la independencia de los países catalanes pero no centra su discurso solo en este eje de competición partidista. La consecución del estado propio es solo un componente más de la reclamación de más independencia: más independencia política, pero también más independencia respecto a los poderes económicos. Para CUP no hay independencia nacional si no va unida a la emancipación social, a la superación del modelo capitalista patriarcal, a la consecución de la democracia y los derechos sociales.

La preocupación por la reducción de la desigualdad y las propuestas relacionadas con la lucha contra la exclusión social destacan en el programa de CUP con la misma intensidad que en el programa de PSC y ERC (7,6%, 7,4% y 7,9% del total de frases respectivamente), y en claro contraste con la derecha catalana de CiU (3,4%) y el PP (1,2%). Su énfasis en la defensa del estado del bienestar tiene la misma intensidad que la regeneración de la política y el apoyo a una Cataluña independiente, como se puede ver en el gráfico 1.

En lo que coincide con el resto de los partidos y con la mayoría de los catalanes es en situar la creación de empleo y la mejora de la situación económica en el eje central de su programa (28,8% del total de frases), pero sus soluciones a los problemas económicos son radicalmente distintas a las de los demás partidos, tanto que para poder analizar el modelo económico defendido en el programa de CUP hemos tenido que recuperar algunas categorías (análisis marxista, planificación económica) que habían caído en desuso. CUP propone un programa de nacionalizaciones y presenta un análisis marxista de las relaciones económicas.

Gráfico 2. El modelo económico defendido en el programa de CUP

El eje central del modelo económico de CUP es el anticapitalismo, apoyando abiertamente la propiedad pública de las empresas y el control estatal de la economía. No hay propuestas que conlleven apoyo económico ni para las empresas ni para el sector financiero. No hay propuestas de ajustes ni de reducción del déficit. La nacionalización de los sectores productivos (26,9%), la regulación del mercado para hacerlo más justo (30,8%) y el control político de la economía (11,5%) ocupan más de dos tercios de su modelo económico. Esta apuesta clara e inequívoca por una salida anticapitalista a la crisis económica hace que el programa de CUP enfatice en mucho menor grado que el resto de los partidos la inversión y el apoyo a las políticas de Investigación, Desarrollo e Innovación, sólo el 8% de las frases de su modelo económico.

Es el único partido en Cataluña, de los analizados hasta ahora, que se declara abiertamente en contra de las políticas de la Unión Europea. Otra cosa que lo diferencia del resto. CUP es un partido diferente.

El programa de Esquerra Republicana de Catalunya: “som i serem”

Esquerra es el partido que manifiesta mayor congruencia entre las prioridades de su programa y la temática que domina su campaña (y la del resto de los partidos en estas elecciones): la discusión sobre el status político de Cataluña. De hecho la apuesta por la independencia de Cataluña que defiende ERC se puede encontrar en todos los programas con los que se ha presentado a las elecciones desde 1980, algo que le diferencia de CiU. Pero también es el partido que menos coincide con las principales preocupaciones que los catalanes expresan en las encuestas. El programa de ERC es el que menos espacio dedica a presentar su modelo económico para salir de la crisis, un 23,6% de frases. ERC dedica casi tanto espacio a presentar y desarrollar sus propuestas relacionadas con el autogobierno y la construcción nacional catalana (22,8%) como a los temas económicos.

 Gráfico 1: Los temas más enfatizados en el programa de Esquerra (porcentaje de frases)

Dejando a un lado las frases genéricas sobre la independencia, los temas concretos en los que ERC pide más competencias para la Generalitat son la economía (el 26% de las frases del programa en las que Esquerra habla de dar mayor poder al gobierno autonómico están dedicadas a la gestión económica) y las políticas del estado del bienestar (13%). Para Esquerra, la solución a la crisis económica y a los recortes en sanidad y educación pasa por la independencia de Cataluña. Las propuestas sobre la creación de una hacienda catalana con plena capacidad para recaudar y gestionar los impuestos que pagan los ciudadanos suponen el 8,4% de las frases en las que se pide más autonomía, un porcentaje similar al que ocupa la defensa de la oficialidad del catalán en Europa.

Por otro lado, es sorprendente el alto porcentaje de frases dedicadas a la promoción de la cultura y el deporte (7,5%). Este tema adquiere especial importancia en programas de otros partidos de corte independentista como Bildu (12%), lo que demuestra que el deporte y la cultura ejercen de vehículos para la transmisión de la identidad. Otro rasgo a destacar es la poca relevancia relativa que el partido de Oriol Junqueras otorga a la defensa y al mantenimiento del estado del bienestar, a pesar de ser un partido de izquierdas; dedica tan poco espacio a estas importantes políticas (12,5%) como los conservadores de CiU. Por otro lado, Esquerra no da mucho énfasis al desarrollo sostenible y la defensa del medioambiente (4,6%). Por último, el programa de ERC, esta vez en línea con su ideología, sí que destaca por encima de la media a la hora de proponer soluciones para reducir la desigualdad y acabar con la injusticia social (7,8% de frases), preocupación que comparte con el PSC.

El modelo económico de Esquerra apuesta en general por el incremento del gasto público y la intervención del estado en el mercado para reducir los fallos asociados a su funcionamiento frente al liberalismo económico, rasgo que comparte con CiU y con PSC. Sus propuestas de intervención directa (20 % de frases), el desarrollo de obras e infraestructuras públicas (31%) y la inversión en I+D (17,6%) ocupan más de la mitad del espacio dedicado a presentar las propuestas de ERC para salir de la crisis. No obstante, la apuesta por la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica es más reducida que la que ofrece el programa de CIU (23%) o el del PSC (26%). También es de lejos el programa que propone menos ayudas directas para las empresas y los empresarios (2,5% de frases), comparado con el énfasis que pone en este tipo de ayudas CiU (17,5%). El porcentaje de frases que dedica Esquerra a las políticas de austeridad y control del déficit también es realmente residual, no llegando ni al 1% de sus propuestas.

Gráfico 2. El modelo económico defendido en el programa de Esquerra

El programa de ERC presenta su modelo económico desde el supuesto de la consecución de un nuevo estado. Todas las propuestas están atravesadas por la necesidad de una Cataluña independiente para salir de la crisis económica. La independencia se presenta, de este modo, como un tema transversal a todos los demás. De hecho, el epígrafe dedicado a la economía lleva por título: “EL DRET A DECIDIR PER SUPERAR LA CRISI” (programa de ERC 2012, pág. 11). Las prioridades del programa de ERC son inequívocas, lo primero es conseguir un Estado propio, la nueva República catalana, condición necesaria para solucionar los problemas económicos y mantener el estado del bienestar en Cataluña, según este partido.

Para consultar nuestra metodología ver www.regionalmanifestosproject.com

El programa del PP en Cataluña: liberalismo económico y… ¡defensa del estado del bienestar!

 

El programa que el PP presenta a las elecciones autonómicas del próximo 24N es bastante diferente a los programas de sus competidores y los de sus propios compañeros de partido de otras comunidades autónomas. Hemos tenido que añadir algunas categorías de análisis que no  habíamos incluido en nuestros gráficos hasta ahora, como la defensa de la centralización y la identidad nacional española, porque en el resto de los partidos no había ninguna propuesta en este sentido. El Partido Popular da bastante relevancia al debate territorial en su programa (el 7,7% de las frases están dedicadas a este tema), principalmente para defender la españolidad de Cataluña (5,8%). Pero queda lejos del énfasis que ha puesto su principal antagonista en este eje de competición política, CiU, que recordemos le dedicaba el 19% de sus propuestas. Decíamos que es también diferente a sus compañeros de otras CCAA, porque su apuesta por la centralización y la españolización solo la defiende en Cataluña y en el País Vasco (ver http://www.eldiario.es/agendapublica/Elecciones-vascas-creen-Blancanieves_6_59204082.html). En el resto de las autonomías defiende el incremento del autogobierno y la identidad regional por encima de la española.

Gráfico 1: Los temas más enfatizados en el programa del PP (porcentaje de frases)

 

El programa del PP es el que más espacio dedica a la economía y a la gestión económica (36% de las frases), lo que sumado a su preocupación por la mejora de la eficiencia administrativa (13% de las frases), principalmente la racionalización del gasto en la administración pública, hace que la mitad del programa pueda ser leído como un manual de gestión económica. Se trata de un programa corto y conciso, de 21 páginas, en comparación con los que han presentado el resto de partidos (más de 100 páginas), donde el tema económico apenas deja espacio a las referencias a la justicia social y la igualdad (1,2%) o a la sensibilidad medioambiental (0,6%).

Además de la identidad nacional española, otra categoría que hemos tenido que incluir en el gráfico porque en el resto de los partidos el porcentaje de propuestas es residual es la preocupación por la seguridad. El 5,4% de las propuestas del programa de Alicia Sánchez-Camacho están dedicadas a la mejora del orden público y al incremento de la seguridad de los ciudadanos catalanes. Por último, hay que desatacar otro dato que diferencia al PP de Cataluña de sus compañeros de partido en el gobierno central. El PP de Cataluña dedica casi las mismas propuestas que el PSC (16,7%) al mantenimiento y a la expansión del estado del bienestar. Y si nos fiamos de su programa, no habría ningún recorte en la educación, la sanidad y en los servicios sociales.

El modelo económico del PP catalán es menos desconcertante que su sorprendente apuesta por el estado del bienestar. Es muy claro en este sentido, de hecho es el partido que menos recurre a la retórica o a las propuestas bienintencionadas en su programa económico. Es el único partido que defiende abiertamente el liberalismo (7%) y prioriza la ayuda directa a las empresas y a los empresarios (18,5%) por encima de la regulación estatal del mercado para que éste funcione de modo más justo. Tan solo el 9% de las propuestas en materia económica del PP están relacionadas con la protección de los consumidores, la competencia en igualdad de condiciones de las empresas o la prevención de monopolios, frente al 21% del PSC o el 18% de CiU.

Gráfico 2. El modelo económico defendido en el programa del PP

 

Dentro de la singularidad de su modelo económico, el PP también es el único que apuesta inequívocamente por un modelo de desarrollo que priorice la infraestructura pública tradicional (27%) frente a la inversión en Investigación y Desarrollo (14,5% de las propuestas), o lo que es lo mismo, apuesta más por la construcción y mejora de carreteras o trenes que por la modernización de la industria, las nuevas tecnologías, el fomento de la ciencia o la sociedad del conocimiento. Por último, dentro del lenguaje directo que caracteriza la presentación de su modelo económico, el 5,4% de sus frases recogen explícitamente medidas económicas para reducir el déficit (“Llevaremos a cabo políticas de equilibrio, estabilidad y austeridad en las cuentas de la Generalitat de Cataluña exigiendo responsabilidades a los gestores de las desviaciones presupuestarias”, programa electoral del PP 2012, pág. 9). Es, por el momento, el partido catalán que más enfatiza la consecución de unas cuentas públicas austeras y saneadas de todos los analizados.

En resumen, el programa que el Partido Popular presenta a las elecciones catalanas intenta competir en la defensa del estado del bienestar como si el mismo partido no fuera el que está aplicando los recortes en esta materia en el gobierno central. La pregunta siguiente es si la reputación y el caudal de confianza que atesora su partido en la gestión de la sanidad pública, la educación y los servicios sociales no será una losa demasiado grande para que el programa del PP de Cataluña sea creíble en este sentido. Más credibilidad, en cambio, tiene atesorada su partido en la defensa del centralismo y la identidad española, principal eje de su campaña electoral.

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El programa del PSC… si te gustó en 2010, te gustará en 2012

Hoy le toca el turno al PSC, que no ha cambiado sus prioridades desde las últimas elecciones de 2010, aunque recoja por primera vez en su programa la defensa del derecho a decidir del pueblo catalán (“Manifestem el nostre convenciment que els ciutadans i ciutadanes de Catalunya hauran de decidir lliurement sobre qualsevol proposta de canvi substancial de les relacions entre Catalunya i Espanya, acordada entre les institucions catalanes i espanyoles, a través d’un referèndum en el que es plantegi una pregunta clara a la que s’hagi de respondre de forma inequívoca, acceptant o rebutjant el projecte sotmès a consulta”, programa electoral PSC 2012, pág. 10). Sin embargo, apenas ha aumentado el énfasis en propuestas relacionadas con la profundización del autogobierno o con la construcción nacional (4,5% en 2010; 5,5% en 2012). Este pequeño incremento se debe sobre todo a la inclusión de su apuesta por el federalismo, que no figuraba en su anterior programa con la misma intensidad.

Gráfico 1: Los temas más enfatizados en el programa del PSC (porcentaje de frases)

 

Prácticamente la mitad del programa del PSC está dedicado a proponer soluciones a la crisis económica (30%) y a la defensa, mantenimiento y promoción del estado del bienestar (un 17% de sus propuestas están relacionadas con la expansión o mejora de la educación y la sanidad públicas, los servicios sociales o las pensiones). Solo hay un cambio sustancial entre el programa que presentó el PSC en 2010 y el que presenta a estas elecciones y es que se han duplicado las propuestas relacionadas con la mejora de la calidad de la democracia, que ocupan tanto espacio en su programa electoral (5%) como el tema estrella de la campaña electoral, la discusión sobre el estatus político de Cataluña.

Por otro lado, sorprende en un partido de izquierdas la escasez de frases dedicadas al desarrollo sostenible y a la protección del medioambiente (4,6%), porcentaje sensiblemente inferior al que dedica, por ejemplo, CiU (9%) o incluso al que dedicaban a este tema los propios socialistas catalanes hace dos años en su programa (8%). Mayor sensibilidad muestra el PSC, sin embargo, con la igualdad y la justicia social, tema al que dedica un 7,4% de espacio, más del doble que CiU. Y como es una constante en todos los programas electorales que los partidos presentan a las elecciones autonómicas desde 2011, no figuran propuestas explícitas que impliquen recortes de los servicios sociales que disfrutan los ciudadanos catalanes.

El PSC dedica casi un tercio de su programa a la economía. En el gráfico 2 se puede ver cuál es el modelo de salida a la crisis económica que  propone el PSC atendiendo al peso (% frases) que cada uno de los diferentes temas de política económica tiene en su programa económico. También en este asunto los cambios respecto a 2010 son mínimos.

Gráfico 2. El modelo económico defendido en el programa de PSC

Hay un 20% de frases dedicadas a la economía con descripciones, buenos propósitos, de tono retórico y sin ninguna concreción. Dentro de las opciones concretas podemos destacar tres puntos: en primer lugar, el escaso peso que concede el PSC al desarrollo de un paquete de medidas económicas que impliquen ayudas o subvenciones directas a las empresas o al tejido empresarial (6%), tres veces menor que en el programa de CiU. En segundo lugar, el espacio central que concede en su modelo económico a la inversión en Investigación y Desarrollo (23%) y a la intervención directa en el mercado para que funcione de un modo más justo (20,8%), incluidas un amplio número de medidas relacionadas con la economía social. De hecho, respecto al programa de 2010 han desaparecido totalmente las escasas frases que aparecían a favor del liberalismo económico y el libre mercado, y han aumentado ligeramente (en 4 puntos) las medidas referentes a la necesidad de mayor regulación y control de los poderes económicos por parte del Estado. Y por último, las medidas ortodoxas que propone desarrollar el PSC si alcanzara el gobierno (reducción del déficit, austeridad en las cuentas públicas o apoyo explícito al sistema bancario) son mínimas (1,7 %), la mitad de las que contiene el programa de CiU, pero muy reveladoras (“La nostra posició pública serà instar al Govern de l’Estat a fer ús del fons de rescat europeu per recapitalitzar el sistema financer espanyol de forma ràpida i eficient”, programa electoral PSC 2012, pág. 25).

En resumen, por un lado, el PSC renuncia a enfatizar el tema del autogobierno en su programa electoral, a pesar de que presenta por primera vez en su programa la conveniencia de una consulta popular sobre la autodeterminación. Por otro lado, el PSC apuesta por la defensa y la promoción del estado del bienestar, incluso en mayor medida que en las elecciones de 2010. Lo que no presenta, con una situación económica bastante peor que la de hace dos años, es un nuevo modelo económico que permita confiar en la sostenibilidad del mantenimiento y desarrollo de las políticas sociales que contiene su programa.

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El programa de CiU dos años después…¡Que nos habíamos olvidado de la autodeterminación!

En la fábrica del Regional Manifestos Project (www.regionalmanifestosproject.com) seguimos desmenuzando el contenido de los programas electorales para que los ciudadanos puedan hacerse una idea de cuáles son las prioridades de los partidos que compiten por su voto. En este blog, al igual que hicimos durante las elecciones vascas, iremos dando a conocer las propuestas de los partidos que se presentan a las elecciones catalanas del 25N. Comenzamos el análisis con CiU.

Sólo han pasado dos años desde las últimas elecciones catalanas, por lo que nos parece un ejercicio interesante comparar el programa que presentó el partido del President de la Generalitat, Artur Mas, en las elecciones de 2010 con el actual. Destacan dos cambios muy relevantes entre ambos programas que pueden justificar por sí solos el adelanto electoral. Por un lado, el espectacular incremento del énfasis sobre la autodeterminación y la construcción nacional y, por otro, en parte consecuencia del anterior, la rebaja sustantiva del espacio dedicado a las propuestas de mantenimiento y defensa del estado del bienestar.

Gráfico 1: Comparación de los temas más enfatizados en los programas de CiU de 2010 y 2012 (porcentaje de frases).

Tal como se refleja en el gráfico 1, las propuestas que hacen referencia al incremento del autogobierno (más competencias) y a políticas de construcción nacional (la defensa y promoción de la lengua y la cultura catalanas, la identidad y el nacionalismo) se han doblado en dos años, pasando del 8,5% al 19%. En este sentido, el programa de CiU de 2012 se iguala al de Bildu. En ninguna de las 150 páginas del programa de CiU aparece directamente la palabra “independencia” pero, salvando ese tabú, el partido parece haber enterrado la estrategia de la ambigüedad en este terreno y propone abiertamente la consecución de un estado propio o la necesidad de dotar a Cataluña de estructuras de estado. ¿Para qué utilizaría CiU el estado propio? Si hacemos caso a su programa electoral, para gestionar la economía. Casi un tercio de las frases del programa en las que CiU habla de dar mayor poder al gobierno autonómico están dedicadas a las políticas económicas. Junto a la autonomía fiscal y un sistema de justicia propio, Cataluña debería tener, según CiU, más competencias de las que ya tiene en la gestión de las políticas del estado del bienestar.

Pero precisamente es en este terreno, la defensa del estado del bienestar, en el que el énfasis de CiU ha descendido más. Si en las elecciones de 2010 las propuestas relacionadas con el mantenimiento, la mejora y la promoción de las políticas y los servicios públicos que presta el gobierno catalán llegaban a ocupar casi el 18% del programa electoral, en el actual programa ese espacio se reduce al 12%. En este sentido, CiU se aleja de su referente escocés, el SNP (Scottish Nationalist Party). Emula su propuesta de convocar un referéndum para decidir sobre la independencia pero no copia la insistencia de los escoceses en la protección del estado del bienestar, a la que dedican un 24% de su programa. El descenso del énfasis en las políticas sociales en 2012 respecto a 2010 en el programa de CiU se debe principalmente al menor espacio que ocupan las políticas educativas, si bien sigue siendo una constante evitar mencionar de forma explícita qué prestaciones sociales se recortarían en caso de alcanzar el poder. Esto es algo que CiU comparte con todos los partidos que han venido ganando las últimas elecciones autonómicas en España, tal y como mostramos en un post anterior (http://blogs.deusto.es/programasaldesnudo/promesas-electorales-compromisos-plausibles-o-cartas-a-los-reyes-magos/).

¿Cúal es el modelo económico que defiende CiU para hacer frente a los próximos cuatro años, que se prevén extremadamente difíciles para Cataluña? Una aproximación a ese modelo se puede ver en el gráfico 2, que desagrega todas las propuestas económicas, que recordemos constituyen el 33,6% del programa.

Gráfico 2. El modelo económico defendido en el programa de CiU

El fomento de la I+D (26% de frases sobre el total de la parte económica del programa) es de lejos la política económica más enfatizada, seguida de la necesidad de regular el mercado (18%) y de dar incentivos para la creación de empresas (15%). Con estas tres grandes líneas, que siguen siendo las mismas que en 2010, se cubre más de la mitad del modelo económico defendido por CiU. Las propuestas relacionadas con la reducción del déficit y la austeridad en las cuentas públicas, aunque solo suponen el 3,4% de las frases del programa, se han cuadriplicado respecto al programa de 2010.

En los próximos días veremos cuáles son las alternativas que proponen los programas del resto de los partidos que compiten en las elecciones catalanas del 25N.

El programa de EH Bildu: Lo prioritario, la construcción nacional

Volvemos a un programa largo, el de EHBildu, que además va a ser el último en ser despiezado en nuestra sala de análisis y codificación manual (www.regionalmanifestosproject.com). No ha dado tiempo a más. Tendrán que perdonarnos Equo y UPyD. Mañana, jornada de reflexión, colgaremos una comparación de todos los partidos en los que se podrá ver fácilmente las diferencias y similitudes en sus prioridades políticas y en el modelo económico que proponen para salir de la crisis. También podréis ver qué tema han enfatizado más los candidatos desde su Twitter durante la totalidad de la campaña electoral, incluidos en este caso también los candidatos de UpyD y Equo.

El programa de EHBildu (ver gráfico 1) es el único de los programas analizados que no ha priorizado por encima del resto de las políticas la respuesta a la crisis económica y al problema del paro. Su énfasis en los temas económicos (13%) se queda por detrás de la auténtica prioridad temática que domina su programa electoral, la construcción, mantenimiento y desarrollo de la identidad nacional vasca y las propuestas de autodeterminación e independencia de Euskal Herria (16,5%). EHBildu no se para mucho a pedir más competencias de Madrid (solo el 3% de las frases del programa están dedicadas al autogobierno), pero no porque su modelo territorial sea moderado, sino precisamente por todo lo contrario. No aceptan el status-quo, no aceptan el Estado de las Autonomías y, por tanto, no pierden el tiempo pidiendo lo que creen que debería ser suyo por derecho. Se concentran, por el contrario, en hablar de identidad nacional, soberanía nacional y autodeterminación.

Destaca, comparado con el resto de los partidos, el lugar que ocupa en su programa electoral la cultura y el deporte, 12% de frases, casi el mismo porcentaje de propuestas que las que dedica a presentar su modelo económico. Ningún otro partido es tan exhaustivo en sus propuestas culturales y creemos que es porque para EHBildu el deporte y la cultura no son neutrales sino que también ejercen de vehículos de construcción nacional. De hecho, si analizamos las pocas frases en las que reclaman más competencias, la cultura, junto con un modelo educativo propio y la justicia, es de las más mencionadas.

La defensa del Estado del Bienestar, principalmente la educación y la sanidad públicas, también ocupan un espacio importante, equivalente al de las propuestas culturales (13%). Por otro lado, EHBildu dedica más espacio a la justicia social, la exclusión y la atención de los más desfavorecidos que ninguno de los programas analizados hasta el momento (6,7%). El desarrollo sostenible y el cuidado del medio ambiente se prioriza por encima de la inversión en infraestructuras públicas, otra especificidad del programa de EHBildu que seguro que comparte con Equo, si hacemos caso de la campaña de su candidato, Aitor Urresti en Twitter, http://deustosarelab.deusto.es/16-de-octubre-desde-donde-y-que-escriben-los-candidatos/, y el posicionamiento de éste contra los proyectos faraónicos.

Por último, hay tres políticas que atraviesan transversalmente casi todos los temas abordados en el programa: la igualdad de género, la gestión participativa de las políticas públicas y la promoción del euskera. Encontramos estos tres componentes en cualquier iniciativa pública, ya sea en la sanidad, en el deporte, en las infraestructuras o en el turismo.

Gráfico 1: Porcentaje de frases en torno a los temas más enfatizados en el programa de EHBildu

En el gráfico 2 podemos ver mejor el modelo económico que propone EHBildu, en las antípodas del propuesto por el PNV. Además de un inusualmente bajo porcentaje de propuestas relacionadas con el desarrollo de infraestructuras públicas (3,4%), la coalición encabezada por Laura Mintegi ignora casi completamente en su programa electoral a las empresas como instituciones privadas susceptibles de recibir ayudas o apoyo por parte del Estado (1,7%). La parte del bloque económico que concentra más propuestas, un 40,6%, es la dedicada a la intervención del Estado en la regulación del mercado, llegando a proponer la expropiación de las viviendas propiedad de los bancos (“Análisis sobre la obligatoriedad social y expropiación de inmuebles a las entidades financieras. Para ello se propone aplicar las siguientes medidas: Que la parte financiera pase la propiedad de la vivienda a manos de entidades públicas con competencias para ello.” Pág. 156, Programa de EHBildu).

El segundo pilar del modelo económico de EHBildu descansa sobre la inversión pública en I+D+i (investigación, desarrollo e innovación), con la que se pretende cambiar el paradigma productivo, compaginando el modelo de desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente con la incorporación de los últimos adelantos tecnológicos que contribuyan a disminuir la dependencia energética del País Vasco.

Gráfico 2. El modelo económico defendido en el programa de EHBildu

El programa de EHBildu está muy alejado del resto de los partidos tanto en lo que respecta a su modelo económico (aunque en este caso se acerca al modelo de IU-Ezker Anitza) como a su modelo territorial. Esto puede ser un aliciente para muchos electores que busquen soluciones nuevas, diferentes a las que tradicionalmente se ofrecen en el mercado político, pero también puede ser un hándicap a la hora de poder llegar a un acuerdo de gobierno con alguno de sus competidores, en el caso de que ningún partido alcance la mayoría parlamentaria en las próximas elecciones.