10 de febrero. Martes de la V semana del tiempo ordinario
Vivimos tiempos de apariencias en los que la forma importa casi más que el fondo. Así cuidamos la apariencia mediante la imagen, los gestos y los protocolos, pero ahí entretenidos, a veces se nos escapa lo esencial de cómo tratamos a las personas.
El Evangelio pone el foco en la distancia entre lo que se dice y lo que se vive. Se denuncia una fidelidad a normas humanas que acaba vaciando el corazón y que incluso impide cuidar y responsabilizarse de quienes están cerca.
Hoy podríamos revisar qué tradiciones, hábitos o excusas colectivas o personas nos alejan de lo importante. En nuestro día a día podemos recibir la invitación a elegir coherencia, cuidado y verdad, poniendo a las personas en el centro de nuestras decisiones. Feliz martes.
