Cada uno

23 de mayo. Sábado de la VII semana de Pascua

Vivimos pendientes de comparar caminos, logros y ritmos ajenos. La sociedad nos empuja a mirar de reojo la vida de otros, como si su destino explicara el nuestro. Pero cada vida tiene una llamada propia, una fidelidad concreta y un modo único de madurar.

Pedro pregunta por el camino del discípulo amado, y Jesús le devuelve a lo esencial. No le pide que controle la historia de otro, sino que permanezca fiel a su propio seguimiento.El testimonio verdadero nace de quien ha vivido de cerca, recuerda con hondura y sabe contar lo recibido.

Hoy podríamos dejar de medirnos tanto con los demás y atender mejor al paso que nos toca dar. No todo necesita ser explicado, comparado o escrito para tener valor. Podríamos profundizar con confianza en nuestro propio camino y dejemos que cada vida encuentre su lugar. Feliz sábado.

Esta entrada fue publicada en Publicaciones del blog. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.