Pentecostés

24 de mayo. Domingo de Pentecostés

Vivimos tiempos de puertas cerradas por miedo, cansancio o desconfianza.
También hoy muchas comunidades buscan aire nuevo para no quedarse encerradas en sí mismas. El mundo necesita una fuerza que cure heridas y vuelva a abrir caminos de encuentro.

Jesús se hace presente en medio del miedo y ofrece paz a los suyos. No borra sus heridas, sino que las convierte en signo de vida compartida y misión. El Espíritu Santo es el aliento que renueva a la Iglesia y la envía a reconciliar el mundo.

Hoy podemos dejarnos mover por esa energía que no encierra, sino que abre. Necesitamos respirar más hondo, perdonar más, escuchar mejor y construir espacios de confianza. Que este día nos encuentre más disponibles para sanar lo roto y cuidar la vida. Feliz domingo.

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