19 de septiembre, sábado XXIV del tiempo ordinario
Las malas noticias hacen mucho ruido y pueden hacernos pensar que todo va mal.
Pero cada día hay personas que cuidan, ayudan y acompañan sin llamar la atención.
Hay mucha más gente buena de la que parece.
Jesús habla hoy de la semilla que cae en tierra buena y termina dando fruto.
Esa tierra buena tiene nombres y rostros, personas sencillas que hacen fecundo cuanto reciben. El bien crece silenciosamente, aunque muchas veces no sepamos verlo.
Hoy podríamos parar e intentar reconocer esa bondad cotidiana que sostiene la vida sin hacer ruido. Valoremos la bondad de quienes tenemos cerca y sumémonos también nosotros a esa tierra buena. Feliz sábado.
