De nuevo

21 de septiembre, lunes XXV del tiempo ordinario. San Mateo, apóstol y evangelista.

Vivimos clasificándonos unos a otros con demasiada facilidad. Una opinión, un error o una decisión bastan para encerrar a alguien en una etiqueta. Y, cuando etiquetamos, dejamos de descubrir todo lo que esa persona todavía puede llegar a ser.

Jesús mira a Mateo sentado ante sus impuestos y no se queda en su pasado ni en su fama.
Ve en él una posibilidad nueva y simplemente le dice «Sígueme». La misericordia comienza precisamente cuando somos capaces de mirar más allá de lo evidente.

Quizá hoy podamos regalar a quienes nos rodean una mirada que no encierre, sino que abra caminos y reconozca lo mejor de los demás. Intentemos dar la oportunidad para que las personas cambien, sorprendan y puedan comenzar nuevos caminos. Feliz lunes.

Esta entrada fue publicada en Publicaciones del blog. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.