19 de julio, domingo de la XVI semana del tiempo ordinario
Vivimos en un tiempo de respuestas rápidas, etiquetas fáciles y bandos cada vez más enfrentados. La polarización nos empuja a decidir enseguida quién tiene razón y quién merece ser descartado. Pero casi ninguna persona ni situación cabe del todo en una definición demasiado simplista.
La parábola del trigo y la cizaña nos invita a no arrancar antes de tiempo aquello que juzgamos negativo. Jesús recuerda que, cuando actuamos con prisa, podemos dañar también lo bueno que empieza a crecer. Discernir no significa mirar hacia otro lado, sino observar con paciencia, escuchar y aprender a distinguir.
Detengámonos un poco antes de reaccionar y acerquémonos a quien piensa distinto sin convertirlo en enemigo. Busquemos juntos la verdad que hay en cada situación y cuidemos aquello que puede dar fruto. Feliz domingo.
