5 de mayo. Martes de la V semana de Pascua
Las noticias nos llegan cargadas de guerras, polarización y miedo. El mundo parece empeñado en convencernos de que la tensión y el conflicto son inevitables. Vivir en la cultura de la muerte y en alerta permanente se ha convertido en la norma de nuestros días.
Jesús se despide de los suyos con un gesto insólito y les regala su paz. No la paz frágil que ofrecen los acuerdos humanos, sino algo que nace del amor y de la confianza en algo más grande. Es la paz del Resucitado, la que no depende de que las circunstancias sean favorables.
Necesitamos no dejarnos arrastrar por el ruido que enturbia y violenta el corazón. Necesitamos mirar más profundo para encontrar esos fundamentos que nos ayuden a vivir todas y todos juntos. Feliz martes.
