Madrid, Donostia y tiro porque me toca: 2026 edition

Por Jon Mikel Zabala
Este curso académico 25/26, el taller de “Innovación, Ecosistemas e Identificación de Oportunidades” ha sido especial. No especial como cuando dices “qué especial es esta persona” y en realidad quieres decir “no sé muy bien por dónde cogerla”. Especial porque, por primera vez, he coordinado el taller en su totalidad.
Hasta ahora, el viaje a Madrid lo organizaba nuestro querido compañero Rogelio Fernández, que era algo así como el Google Maps humano de la innovación madrileña. Roge sabía dónde ir, con quién hablar, qué puerta tocar y hasta qué café pedir y dónde pedirlo para que el día fuera fetén. Pero ya se nos ha jubilado, y ha pasado a ese ecosistema superior en el que no hay correos urgentes, ni Excel de horarios, ni “Jonmi, tienes que enviar el programa de visitas al chófer del autobús dos meses antes, que el hombre está estresado y le vas a dar las Navidades”. Y claro, alguien tenía que coger el testigo. Spoiler: me tocó a mí.
Organizar el viaje a Madrid fue todo un reto. Y cuando digo “reto”, no me refiero a un reto de esos bonitos de LinkedIn con foto mirando al horizonte y frases de Paulo Coelho. Me refiero a coordinar horarios, sedes, traslados, comidas, ponentes, visitas, reflexiones, albergue, agendas, cierres de jornada y esa maravillosa sensación de pensar “seguro que se me está olvidando algo”. Como diría Amador Rivas… “Roge, I miss you!!!”.
El viaje comenzó el miércoles 4 de febrero, cuando lxs 22G se subieron al autobús con destino a Madrid. Algunas personas con sueño, otras con ilusión y otras con esa mezcla tan universitaria de “no sé muy bien a dónde voy, pero me han dicho que cuenta para el taller”. Lo importante es que fuimos… y que volvimos.
La primera parada fue la sede de Deusto Business School en Madrid, donde hablamos de financiación y de inversión. Después nos adentramos en el mundo de las industrias culturales de la mano de Antonio Bazán, de Factoría de Industrias Creativas. La conversación con Antonio nos dejó muy claro que la cultura no vive solo de inspiración, sino que necesita de modelos de negocio, foco, estructura y red. Vamos, que el “yo es que soy muy creativx” está muy bien… pero la “innovacción” (palabro made in Jonmi, año 2001) necesita más acción que creatividad.
El jueves tocó inmersión en la Fundación para la Innovación Bankinter. Allí empezamos con una pregunta aparentemente sencilla: ¿de qué hablamos cuando hablamos de innovación? Y digo aparentemente porque, como suele ocurrir en este taller, cuanto más fácil parece la pregunta, más se complica la respuesta. Lxs estudiantes trabajaron en grupos, construyeron sus propias definiciones, debatieron, presentaron y contrastaron ideas. También tuvimos ocasión de conocer cómo se está trabajando la innovación y la inteligencia artificial en Bankinter. Porque sí, había que hablar de IA. En 2026, hablar de la IA se ha convertido en la nueva conversación acerca del tiempo que mantienes en el ascensor cuando no sabes de qué hablar.
También visitamos ILUNION, donde aprendimos que innovar implica abrirse, colaborar, escuchar, conectar capacidades y reconocer que muchas veces la mejor respuesta no está dentro de tu organización, sino en la relación que construyes con otras.
El viernes seguimos con Unlimited, donde trabajamos el impacto positivo, conocimos cómo funcionan las start-ups, cómo estas también participan en programas conjuntos con grandes organizaciones y cómo el hecho de dar respuesta a retos reales no es sólo pensar en el impacto económico, sino que es fundamentalmente una cuestión de impacto social. Lxs 22G no fueron allí solo a escuchar, sino que también tuvieron que trabajar para proponer soluciones a un caso real… y aprender a recibir y a digerir el feedback. Y es que… una cosa es hablar de innovación y otra muy distinta es que alguien te pregunta: “vale, ¿y esto cómo lo vas a hacer de verdad?”.
La jornada continuó con la visita de COTEC, donde hablamos de innovación desde una perspectiva territorial. El viaje a Madrid tuvo uno de sus momentos cumbre cuando dos antiguxs iNNoVaNDeRs (de los que se fueron a conquistar en “la capi”) compartieron su experiencia y nos ayudaron a mirar el programa con perspectiva (eskerrik asko, Uxue eta Jon). Cuando a alguien que ya ha pasado por aquí le faltan los segundos para responderte a tu invitación, y quiere compartir para qué le ha servido todo esto… hace que te emociones… y que te sientas muy mayor. Una cosa no quita la otra.
Tras Madrid, daba comienzo la segunda parte del taller, ya de vuelta en el campus. Si Madrid había sido la inmersión, Donostia tenía que ser el espacio para trabajar el rigor, para profundizar, ordenar, debatir y seguir conociendo personas y organizaciones. Por algo el taller se llama como se llama. También introdujimos dinámicas nuevas, y es que este año he querido experimentar con lxs 22G. Hemos hecho un pequeño “teatro” con roles de protagonista y antagonista, hemos hecho reflexiones individuales en forma de “business case”, y hemos aprendido juegos desarrollados con IA para experimentar los sentimientos de frustración que se sienten al innovar, y las decisiones (muchas de ellas incómodas) que lleva asociada esta profesión. Y es que como nos recuerda José Luis Larea… si no mueves tú la silla… te la van a mover otrxs. El objetivo era que lxs 22G no fueran simples espectadorxs, sino parte activa del proceso. Ellxs dirán si lo hemos conseguido o no.
Pasamos por BIC Gipuzkoa, visitamos Goe, estuvimos en Berriup, y conocimos Impact Hub Donosti, y en todas ellas, aunque desde diferentes prismas, hablamos de impacto, de comunidad, de problemas sociales, de financiación y de iteraciones. Personalmente, estas visitas me sirvieron para evidenciar one more time que la innovación adopta muchas formas, a veces aparece en una startup, a veces en una fundación, a veces en una empresa grande, a veces en una cocina, a veces en un canal de TikTok, y a veces en una pregunta incómoda. Y honestamente, creo que ahí está una de las ideas centrales que intentamos transmitir con este taller. Identificar oportunidades no consiste en esperar a que una bombilla se encienda encima de tu cabeza mientras suena música celestial. You wish. Consiste en mirar más y mejor, en escuchar más y mejor, en leer más (period), en entender problemas reales y conectarlos entre sí, en hablar con personas reales, en compartir tus ideas y en aceptar que la primera idea casi nunca es la buena, pero puede ser el inicio de algo interesante.
El curso que viene espero que el taller sea todavía mejor. No porque este haya salido mal (eso espero), sino porque innovar también va de eso, de experimentar, de equivocarse, de ajustar, iterar y volver a probar. Digo yo que tendremos que predicar con el ejemplo, ¿no?

Para terminar, solo me queda dar las GRACIAS, y es que una de las cosas que más repetimos en iNNoVaNDiS es que nadie innova solx. Gracias a Isabel y a Asun por ayudarme a dar forma al viaje a Madrid, a Roge por apoyar en la distancia, a lxs 22G por dejarse llevar, a todas las personas y organizaciones que nos recibieron en Madrid y Donosti por hacernos sentir en casa, por abrirnos sus puertas y por regalarnos su tiempo, y, por supuesto, a toda la crew iNNoVaNDiS, porque detrás de cada taller hay muchas manos, muchas conversaciones, muchos ajustes de última hora y mucho cariño invisible. Casi ná.
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