Feliz veraneo libre

Cuando era pequeña veraneaba en un pueblo pequeñito que no tenía barrenderxs. Sin embargo, sus calles estaban siempre limpias. No es difícil saber la razón. Cada vecinx, cada día, limpiaba la zona de la calle que estaba delante de su casa. Es más, te diría que cada persona adornaba su ventana, balcón o entrada para alegrar su calle.

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También las puertas de cada casa estaban siempre abiertas para quien necesitase cualquier cosa en cualquier momento. Y en cada puerta, había un par de sillas que se ocupaban cuando llegaba el frescor del atardecer y comenzaban las conversaciones mirándose a la cara, leyendo en la mirada de la otra persona el auténtico mensaje que ésta quería compartir.

Y es que si cada persona nos preocupásemos por “limpiar” nuestra suciedad (por no decir “mierda”, que no quedaría bien en un post), cuidar a “nuestrxs vecinxs” y conversar “a la fresca”, otro gallo nos cantaría…

Es muy sencillo. No hace falta reglas si todxs compartimos valores.

Si todxs nos preocupáramos de cumplir la carta universal de los Derechos Humanos, no harían falta las normas, ni los cuerpos de seguridad, ni una justicia que asegurasen su cumplimiento. Y es que, desgraciadamente, cuando una palabra se pone de moda y es cogida como símbolo de abanderadxs de la misma, pierde todo su verdadero significado. Actualmente, la de moda es “libertad” y, la LIBERTAD, mal entendida, tiene mucho peligro.

Si leemos el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos podemos observar cómo su comienzo nos recuerda que “Todos los seres humanos nacen libres”. Y, desde ahí, se nos llena la boca exigiendo esa libertad y proclamándola como símbolo de lo que sea que queremos “vender” (ciudad, partido, ideas…). Qué fácil es manipular y qué fácil es dejarse manipular. ¡¡¡Qué no!!! Qué esa no es la verdadera libertad. Las frases hay que leerlas enteras y no perder la esencia y el propósito detrás de ellas: “Todos los seres humanos nacen libres… E IGUALES EN DIGNIDAD Y DERECHOS y, dotados como están de razón y conciencia, DEBEN COMPORTARSE FRATERNALMENTE LOS UNOS CON LOS OTROS.” Si no lo hacemos así, construimos falacias.

La libertad debe ir siempre después del RESPETO y la JUSTICIA. En una de nuestras charlas en la asignatura de Participación Social y Valores, Amelia Tiganus nos citó al autor de una frase que venía a decir esta gran verdad pero no recuerdo ni el autor, ni la frase exacta (si alguien la tiene, agradezco me la hagáis llegar para citarle correctamente).

No hay sociedad que pueda sobrevivir de manera sana si no cumple esa máxima. Así que dejad de enarbolar vuestro derecho a la libertad si, primero, lo que queréis hacer en nombre de la libertad no respeta los Derechos Humanos ni es justo para con todo el planeta, que es el lugar de TODXS (incluidos animales y plantas).

El verano está a la vuelta de la esquina. Por favor, veraneemos en esos pueblos pequeñitos (o grandes ciudades, el lugar no importa) en los que cuidamos lxs unxs de lxs otrxs y, gracias a ello, las calles están limpias, son seguras y brotan con auténticas conversaciones.

Este post me ha quedado cortito, lo reconozco, pero no olvidéis que las verdaderas esencias vienen en frasco pequeño.

Fuente imagen destacada: https://pixabay.com/photos/mijas-spain-street-pueblo-white-2419974/

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