Hasta siempre

Asun Ibáñez, Directora Académica de iNNoVaNDiS (Programa de Innovación y Emprendimiento)

El jueves, 9 de septiembre, mientras conducía, recibí la llamada de una desconsolada Is comunicándome que Joserra había muerto. Llevaba todo el día bastante sensible. Mi hija volvía a Inglaterra a continuar sus estudios después de todo el verano en casa y lo achacaba a eso (a pesar de que era la primera vez que las ganas de llorar eran tan intensas). En cuanto escuché a Is, supe que el llanto que me rondaba ese día no era por la partida de mi hija a UK sino por la partida de Joserra a… ¿A dónde vas Joserra?

Y no lloré. Me enfadé. Me dijiste que estabas recuperado, con energía. Me diste esperanza para poder enfrentar enfermedades con tu sabiduría y, de repente, no te veré más.

En el tanatorio, conocí por primera vez a tus hijos, de quienes tanto me habías hablado, a quienes en tus sesiones ponías como ejemplo de maestros en tu vida (seguro que lxs iNNoVaNDeRs recuerdan tus paseos por el monte ¿con brújula, o con mapas?). Y estreché la mano a tu madre, a quien di las gracias por haberte traído al mundo. Y lloré. Lloré junto a las personas que nos pudimos acercar a dar nuestras condolencias a la familia. Pero vi tu cuerpo sin vida y me fui. Ese no eras tú. 

Tú siempre tuviste una mirada penetrante y transparente, una sonrisa franca y acogedora, una voz calmada y, sobre todo, siempre estabas en movimiento, activo, transmitiendo una mágica energía con tu sola presencia.

Desde que he sabido de tu fallecimiento, he estado midiendo al máximo mis palabras porque fuiste tú quien me enseño el poder del lenguaje. Y no quise pronunciar ninguna de las frases hechas: “nos ha dejado”, “se ha ido”, “último adiós”… Y, para comunicar la triste noticia, escribí que ya no estás con nosotrxs físicamente, aunque siempre estarás presente en cada uno de nuestros corazones porque, de alguna manera, los acariciaste en algún momento de nuestra vida para quedarte en ellos para siempre.

Y, de repente, me encuentro recibiendo yo, como responsable del Programa de Innovación y Emprendimiento (iNNoVaNDiS), el apoyo de compañerxs, colaboradorxs y estudiantes. Trasladándome su ánimo y enviándome sus abrazos. Palabras de aliento que correspondería recibir a tu familia y que a ella se las traslado. Pero claro, entiendo que tú tenías, como mínimo, dos familias. La de tu hogar y la de iNNoVaNDiS. 

Fuente imagen: https://pixabay.com/photos/gift-new-year-s-eve-congratulation-4669449

El Principito, ese libro que todo hijx debería hacer que sus xadres leyesen, dijo que “es sólo con el corazón como una persona puede ver correctamente. Lo esencial es invisible”. Y así es como tú nos has enseñado a ver, con el corazón, y, en tu actual invisibilidad, seguirás siendo esencial para nosotrxs.

Jonmi perdió a su tío hace unos días y, cuando le pregunté por cómo lo estaba llevando su padre (su hermano), me dijo que el mayor palo había sido cuando les dijeron, hace unos meses, que ya no había nada que hacer, que le quedaban pocos meses de vida. Vivió 9 más y, cada día, decía “estoy agradecido porque he tenido 1 día de regalo”. Y es que todxs deberíamos vivir la vida así. Cuando tuviéramos la suficiente madurez como para entender la magnitud e inspiración de esta gran frase, deberían decirnos: “te vas a morir” y, así, cada día, lo viviríamos como si fuese el último y, cada noche, daríamos gracias por el regalo vivido.

Hasta siempre, Joserra. Ahora, como dice Koldo desde Singapur, te tenemos todxs un poco más cerca.

Fuente imagen: https://pixabay.com/photos/hands-receive-light-appreciation-4153292/

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