Por Jon Mikel Zabala-Iturriagagoitia @jonmizabala, Deusto Business School, University of Deusto, Donostia-San Sebastian

Uno de los grandes placeres de mi trabajo es el poder traer a ponentes externos al aula. Al vernos a diario, lxs estudiantes dejan de prestarnos atención, porque nos tienen muy vistxs. Al traer a personas de fuera de la universidad al aula, se respira un ambiente distinto. Lxs estudiantes saben que esa persona ha venido porque quiere compartir algún conocimiento concreto y, además, sólo le van a tener que “aguantar” durante 2 horas, no como a nosotrxs, que nos ven cada semana. Así que siempre que puedo, intento romper estas dinámicas y generar entornos de aprendizaje distintos.

La gran suerte que tengo en iNNoVaNDiS es que contamos con una red tan amplia de personas que nos apoyan incondicionalmente, que a menudo resulta difícil poder decidir a quién traes este año y a quiénes no, porque lamentablemente, el cuatrimestre va mucho más rápido de lo que desearíamos. Sin embargo, independientemente del año, hay una persona que nunca quiero que se me caiga de la alineación. Una persona con la que tengo una química especial, una persona que admiro, que respeto, y de la que aprendo cada vez que le escucho. José Luis Larrea (no confundirlo con Juan Luis Larrea, como los del chiringuito).

El taller del Nuevo Lenguaje de la Innovación gira en torno al libro que publicó José Luis, y en el que habla de una teoría imperfecta de la innovación, y de la existencia de 5 leyes de la innovación. Por ello, me gusta que en la primera sesión del año lxs estudiantes puedan conocer en persona a José Luis, porque cuando lees un buen libro, sientes que el/la autor/a te está hablando (o al menos a mí me pasa eso). Y ¿qué puede haber mejor que conocer en persona al autor de un libro para que te hable acerca del mismo? Cierto es que, en realidad, en lugar de hablar del libro, terminamos hablando de otros muchos aspectos vinculados con la innovación, algunos de los cuales no están incluidos en el libro. Pero poder ver y escuchar a José Luis, en un aula de la universidad, aunque sólo sea durante 2 horas al año, es uno de los regalos que me brinda la vida año a año.

Este año, la intervención de José Luis partió de la afirmación de que los espacios de innovación son espacios de aprendizaje. Y, como muestra de ello, nos mostró cómo las innovaciones, independientemente del tipo de innovación del que se traten, ocurren siempre dentro de un ciclo, que dibujó en la pizarra. Al igual que con el aprendizaje, la necesidad de innovar, argumentaba José Luis, debe partir de un estímulo, de un propósito. ¿Para qué vienes a la universidad? ¿Para qué quieres innovar? Para dar respuesta a ese estímulo, es necesario establecer un diálogo con todos aquellos agentes que puedan aportar y contribuir al desarrollo de la idea. Y es en esas conversaciones en las que ocurren reflexiones. ¿Por qué es necesario hacer esto de esta manera? ¿Por qué no funciona esa idea, que sobre el papel era buena? Esas reflexiones, cuando nos llevan a un camino que no sea claro, requieren del establecimiento de más diálogos. Por el contrario, cuando la reflexión nos lleva a una conclusión clara, justificada y razonada, nos obliga a actuar, ya que nunca podrá haber innovación si no hay acción. Esta acción será la que nos lleve al reconocimiento, por parte de nuestrxs clientes, partners, o de la sociedad en general. Y como consecuencia de dicho reconocimiento, una obligación de las personas que nos dedicamos a la innovación es la de divulgar el proceso de aprendizaje, para que otrxs no caigan en las mismas piedras en las que nosotrxs hemos tropezado. Es un deber que tenemos para con la sociedad. Y en ese proceso de divulgación, es cuando aparecen nuevos estímulos, que nos impulsan a emprender de nuevo un viaje que nunca acaba. En este sentido, José Luis explicó cómo los grandes profesionales del futuro serán aquellos que sean capaces de trabajar tanto la reflexión como la acción. Aquellos que no tengan miedo a equivocarse, pero que en dicho proceso sean capaces de aprender y de rectificar.

Fuente: José Luis Larrea

Naturalmente, el ciclo de la innovación, a pesar de que generalmente tendamos a representarlo como una secuencia lineal de actividades, en realidad se trata de un ciclo con continuas retroalimentaciones entre las actividades anteriores.

A continuación, José Luis les explicaba a lxs iNNoVaNDeRs 17G que para innovar es fundamental que haya diversidad. Diversidad de perfiles, de opiniones, de tecnologías, de actitudes, etc. Claro, la diversidad. Obvio. Ya. ¡Hazlo tú!¿Has probado a trabajar alguna vez en un entorno heterogéneo, con personas de diferentes culturas, entornos, perfiles, caracteres, ideologías, lenguas, etc.? Decir que es necesario contar con diversidad es muy fácil, pero gestionar la diversidad y aunarla en la consecución de un propósito compartido es algo que resulta muy difícil. 

Tras explicar el ciclo de la innovación, José Luis comenzó a interactuar con lxs 17G, y salieron a la palestra una gran cantidad de temas, que me hicieron disfrutar, pero que, si quisiera argumentar con el detalle que hizo José Luis, en lugar de parecer un post, esto terminaría por parecer un libro. Y para libros interesantes, los de José Luis (por cierto, que ha editado un nuevo libro este 2021, que ya me lo he pedido para estas Navidades, a ver si tengo suerte y consigo que me escriba una dedicatoria).

Fuente: iNNoVaNDeRs 17G

Por tanto, haré una breve recopilación de titulares, al estilo del noticiario de las 24h de TVE.

  • Al contrario que los animales, lo que hace que los humanos progresemos es nuestra capacidad de imaginar y de comunicar lo que imaginamos, porque necesitamos de los demás para para poder desarrollar nuestras ideas.
  • A pesar de que sea lo que nos enseñan en las películas, hay que olvidarse de la lógica individualista de la innovación y el emprendimiento.
  • Tenemos que llenar de contenido las palabras que empleemos al hablar y al escribir. El valor de la palabra no está solamente en lo que la palabra dice, sino en lo que se hace con esa palabra.
  • Seremos capaces de construir sociedades resilientes hoy, en la medida en la que seamos capaces de anticipar los cambios de mañana (este mensaje lo debería escuchar el gobierno, que es el que ha puesto de moda la palabra resiliencia).
  • Estamos en una cultura en la que se entiende la innovación como suceso, cuando la innovación debe ser sostenida en el tiempo, ya que se trata de un proceso.
  • En la vida no hay soluciones, hay fuerzas que se ponen en marcha, y cuando estas fuerzas se ponen en marcha, las soluciones llegan.
  • La vida está llena de encrucijadas. Es normal no tener claro lo que quieres, pero es fundamental tener muy claro lo que no quieres.
  • Lee. Películas de los tres mosqueteros hay muchas, pero la película que te montas cuando leas el libro, esa es sólo tuya.

Gracias José Luis. Te queremos.

Puedes seguirme en Twitter: @jonmizabala

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