16 de junio. Martes de la XI semana del tiempo ordinario.
Vivimos tiempos en los que cada vez cuesta más ver al diferente como alguien que no sea un adversario. Las pantallas nos encierran en burbujas donde solo aparecen los que piensan como nosotros. El enemigo se ha vuelto una categoría de nuestro cada día.
Jesús lo dice sin rodeos: amar solo a quien te ama no tiene ningún mérito, eso lo hace cualquiera. Lo difícil, lo que de verdad transforma, es extender ese amor también a quien te ha hecho daño. Como el sol, que no pregunta a quién alumbra antes de salir cada mañana.
Hoy podríamos intentar mirar a los demás ojos un poco más abiertos. No hace falta un gran gesto, basta con no cerrar la puerta por dentro. Pequeños pasos en esa dirección nos hacen más libres y más humanos. Feliz martes.
