21 de julio, martes de la XVI semana del tiempo ordinario
Vivimos en una sociedad donde muchas personas buscan espacios de pertenencia más allá de los lazos de sangre. La familia también se construye con quienes cuidan, acompañan y permanecen cerca. A veces, los vínculos elegidos llegan a ser tan hondos como los heredados.
Jesús ensancha el significado de la familia y rompe sus límites más estrechos. Para él, la verdadera cercanía nace de compartir una misma manera de vivir y de amar. Su gesto convierte la comunidad en un hogar abierto para todas las personas.
En nuestra sociedad tenemos el reto de abrir nuestros círculos y hacer sitio a quienes necesitan sentirse acogidos. En los nuevos modos de vida también necesitamos de una familia de la cual sentirnos parte. Feliz martes.
