2 de septiembre, miércoles XXII del tiempo ordinario.
Cuando estamos agustito nos gustaría que nada cambiara. Nos acostumbramos a las personas, a los lugares, a las rutinas e incluso a determinadas responsabilidades. Pero crecer también supone descubrir cuándo toca ponerse de nuevo en camino.
En el Evangelio, la gente busca a Jesús e intenta retenerlo. Él podría haberse quedado allí, rodeado de quienes le valoraban, pero responde que tiene que anunciar el Reino también en otros lugares. Jesús no vive buscando instalarse, sino tratando de ser fiel a aquello para lo que ha sido enviado.
De vez en cuando conviene preguntarse dónde nos estamos acomodando demasiado. A veces necesitamos dejar seguridades, abrirnos a personas nuevas o afrontar tareas que no habíamos elegido. No se trata de cambiar por cambiar, sino de seguir buscando dónde podemos hacer más bien. Feliz miércoles.
