Nunca es tarde

Por Mavi Balabanian, iNNoVaNDeR 2G

¿Crees que hay una edad para cada cosa? Desde pequeños sentimos que después de la guardería viene el cole, luego el secundario, la universidad, el trabajo, más trabajo, la búsqueda de nuevos retos laborales, y la jubilación. Entre tanto, conocerás a amigos que te marcarán de por vida, familiares que te acompañarán en el camino y amores con los que compartirás tus momentos más íntimos y personales. Pero, ¿crees que llega un momento en la vida en el que uno es mayor para ciertas cosas?
Mayor, qué palabra tan curiosa. ¿Hoy en día, cuándo se es mayor? ¿Quién marca que seas “mayor” en la sociedad? ¿Tu dni o tu espíritu? ¿Por qué dejamos de realizar ciertas actividades (que en el fondo nos encantaría hacer), solo por el hecho de pensar que “somos mayores” para ello? ¿Por qué sentimos que “ya no tenemos edad” para empezar nuevos retos o para plantearnos apostar por hacer lo que siempre hemos querido hacer pero…? ¿Por qué siempre hemos encontrado un “pero”?

1.Nunca es tarde

Hay una realidad obvia, y es que el cuerpo sí que siente y se resiente al paso del tiempo. Quien se cuida y mima más, suele poder estar más en forma que quien no lo hace. Pero sin entrar en el tema físico, vayamos al mental. ¿Por qué nos ponemos trabas a la hora de adentrarnos en nuevos retos solo por el hecho de que sentimos que ya no tenemos edad para ello?
Yo recuerdo que con 10 años dije que quería aprender a tocar un instrumento, cuanto tenía amigos que ya llevaban en la escuela de música desde los 6. No puedo quitarme de la cabeza los comentarios que me hicieron diciéndome que ya era demasiado mayor como para aprender a tocar el piano, que era lo que me habría gustado hacer, y que tenía que centrarme en la flauta, que es lo que nos imponen a todos en el cole (para alegría de nuestros familiares y vecinos esas tardes de ensayo en casa). Vale que hoy por hoy he intentado aprender a tocar el piano y bueno, unos nacemos con unas habilidades y otros con otras, y la mía no es precisamente el disociar las manos a la hora de tocar. ¿Pero en serio creéis que con 10 años ya era mayor? Lo pienso, y era una cría, pero ya me decían que era mayor para eso.

Obvio que las habilidades que se aprenden de más pequeños son las que mejor se adquieren después, si es que además de tener aptitudes para ello, tienes actitud a la hora de realizarlas. Y que cada persona tenemos dones diferentes, y lo bonito en la vida, es descubrir cuáles son. Pero nada debería impedirnos buscarlos, equivocarnos, fallar, y volver a probar cosas nuevas. En su momento yo pensaba que con el piano podía haber sido una virtuosa, y no lo pude intentar con 10, pero sí que lo intenté con 20 y no, soy malísima, pero al menos lo intenté. Eso es lo importante: intentarlo, aunque falles, quítate esa espina y ve a por ello.

2.Nunca es tarde

 

Uno de los mayores arrepentimientos que tendrás cuando ya no tengas tiempo de hacer lo que siempre quisiste hacer es no haberlo hecho antes. Bastantes impedimentos nos encontramos en la vida como para encima nosotros mismos crearnos obstáculos. Y justamente, los muros más difíciles de escalar y de superar son los que nos creamos nosotros mismos, porque nos alimentamos de nuestros propios miedos, y no hay nada como la mente humana para crear males donde no los hay. Ya lo decía Goya: “El sueño de la razón, produce monstruos”.

3.Nunca es tarde

En definitiva: los límites nos los marcamos nosotros mismos. Incluso a veces los límites físicos. Y si no que se lo digan a todos los grandes deportistas que nos han sorprendido durante las pasadas Olimpiadas en Brasil… y ni qué decir de los Juegos Paralímpicos. No hay mayor evento deportivo en el que se pueda aprender más sobre superación, fortaleza, compañerismo y valentía que viéndoles a ellos, a quienes en su momento les dijeron que no podían y quisieron demostrarle al mundo que si uno quiere, puede. Quizás falles, puede que te caigas, a lo mejor te haces daño, pero al menos estarás más cerca de tus objetivos que si te hubieras quedado quieto, y más orgulloso de ti mismo, porque lo habrás dado todo de ti. Y eso es lo importante, y lo que verdaderamente nos llena.

4.Nunca es tarde

Así que no te autolimites creyendo que ya eres mayor para aprender a hablar un nuevo idioma, a bailar salsa, a andar en bici o a emprender un nuevo proyecto. No hay límites. Eso sí, nadie dijo que vaya a ser fácil. De hecho, cuanto más pasen los años, quizás hasta te cueste más comenzar, porque a pesar de que la experiencia es un grado, tal y como aprendemos del pasado, también sabemos lo que es sufrir. Nos lo recuerdan las cicatrices, del cuerpo y del alma.

5.Nunca es tarde

¿Pero acaso lo fácil no suele ser lo más aburrido? ¿Para qué estamos en esta vida si no es para arriesgar y para hacer lo que verdaderamente queremos hacer? Que tu cumpleaños te recuerde la alegría de seguir vivo y no te aletargue el paso del tiempo. Que el tiempo pase es un hecho que no podemos evitar. Pero que no te pese, depende de ti. Vivir la vida no tiene edad.

Mavi Balabanian: Profesional del marketing y el vino y creadora de Marketing Vinícola. Especialidad: marketing para pymes · Perfil LinkedIn.

 

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