Brille así vuestra luz ante los demás

8 de febrero. Domingo de la V semana del tiempo ordinario

Vivimos rodeados de ruido, de pantallas encendidas y de mensajes que compiten por nuestra atención. En medio de la prisa y la incertidumbre, muchas personas buscan algo sencillo a lo que agarrarse. Por eso hoy cobran tanto valor quienes, sin hacer ruido, aportan calma, criterio y humanidad.

El Evangelio nos recuerda que lo mejor de cada persona no está hecho para esconderse.
Ser sal es dar sabor a la vida compartida y ser luz es atreverse a colocarse donde otros puedan orientarse. Cuando las acciones nacen de la verdad interior, lo cotidiano se vuelve significativo y contagia bien.

La invitación de hoy es no apagarnos ni a pasar de puntillas por la vida. Se trata de que neustro modo de vida se convierta en luz para otros. Para ello podríamos elegir estar presentes, cuidar los detalles y sumar con gestos pequeños que son sal y luz para los demás. Feliz domingo.

Esta entrada fue publicada en Publicaciones del blog. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.