3 de junio. Miércoles de la VIII semana del tiempo ordinario.
Vivimos rodeados de preguntas que a veces no buscan verdad, sino dejar al otro sin salida.
También hoy convertimos cuestiones hondas en trampas dialécticas o en juegos de ingenio.
Pero la vida no cabe del todo en nuestros esquemas cerrados.
Jesús responde a quienes imaginan la resurrección como simple repetición de lo conocido.
Les recuerda que la vida definitiva no se puede medir con las categorías de posesión y cálculo.
El Dios de Abrahán, Isaac y Jacob no abandona a los suyos en la muerte, sino que sostiene la vida.
Hoy podríamos abrirnos a una esperanza más grande que nuestras certezas pequeñas.
Que no reduzcamos el misterio de la vida a lo que podemos controlar, explicar o poseer.
Caminemos con confianza en lo que permanece vivo más allá de nosotros. Feliz miércoles.
