3 de agosto, Martes XVIII del tiempo ordinario.
Vivimos en un mundo de incertidumbres, donde cuesta distinguir los caminos seguros. La duda aparece ante el futuro, las decisiones difíciles y las noticias que nos inquietan. A veces sentimos que el suelo desaparece bajo nuestros pies.
Pedro se atreve a salir de la barca, pero el miedo le hace hundirse. Jesús lo sostiene y le pregunta por qué ha dudado, no para reprocharle, sino para levantarlo. La fe comienza cuando, en medio del temor, nos dejamos alcanzar por una mano cercana.
No necesitamos tener todas las respuestas para avanzar con algo de seguridad. A veces hay que dar el salto de la duda a una fe que no elimina la incertidumbre, pero permite atravesarla. Podríamos seguir, aun con miedo, apoyándonos unos en otros. Feliz martes.

Pañuelo dever de llevar esa mujer