¿Qué me falta?

17 de agosto, lunes XX del tiempo

Vivimos con la sensación de que siempre nos falta algo. Más tiempo, más reconocimiento, más dinero, otra experiencia, un nuevo objetivo. Conseguimos lo que queríamos y, casi sin disfrutarlo, aparece enseguida una nueva insatisfacción.

En el Evangelio, un joven se acerca a Jesús y le pregunta qué le falta todavía. Ha cumplido muchas cosas, pero siente que no es suficiente. Jesús le invita a mirar más allá de lo que posee y a descubrir que una vida plena no consiste en seguir acumulando.

Quizá hoy podamos preguntarnos qué hay detrás de tantas cosas que creemos necesitar. Tal vez no se trate de tener más, sino de aprender a reconocer lo que ya tenemos, cuidar nuestros vínculos y descubrir qué merece realmente la pena, soltando lo que nos estorba. Feliz lunes.

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Para todos

16 de agosto, domingo XX del tiempo

Vivimos rodeados de fronteras visibles e invisibles. Entre países, culturas, opiniones o maneras de entender la vida, seguimos decidiendo con demasiada facilidad quién pertenece y quién queda fuera. Y casi siempre son los más vulnerables quienes terminan pagando esas distancias.

El Evangelio de hoy presenta a una mujer cananea que insiste ante Jesús para que cure a su hija. No pertenece al pueblo de Israel, pero su confianza rompe la barrera y termina provocando una respuesta sorprendente de Jesús: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!».

Este domingo podríamos preguntarnos a quién estamos dejando fuera de nuestra mesa. Se trata de escuchar a quien viene de otro lugar, piensa distinto o reclama atención, dignidad o cuidado. Ensanchar un poco nuestra mesa nos puede cambiar la vida. Feliz domingo.

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Proclama mi alma la grandeza de Dios

15 de agosto, sábado XIX del tiempo.Asunción de la bienaventurada Virgen María.

Hoy, en muchos lugares del mundo, es día de fiesta. En pleno agosto, entre vacaciones, encuentros familiares y celebraciones populares, la Asunción de María nos invita a mirar la vida desde la alegría y la esperanza. También, en medio de tantas noticias difíciles, necesitamos motivos para celebrar.

El Evangelio nos deja hoy el Magníficat, el canto de una mujer que descubre la grandeza de Dios precisamente en lo pequeño. María proclama a un Dios que mira a los humildes, levanta a quienes están abatidos y no se olvida de quienes parecen contar poco.

Quizá hoy podamos recuperar también nosotros esa manera agradecida de mirar la realidad. Celebrar lo bueno que sucede, reconocer a quienes hacen la vida más humana y mantener la esperanza. Que este día de fiesta nos ayude a descubrir que todavía hay mucho por lo que dar gracias. Feliz sábado.

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Dureza de corazón

14 de agosto, viernes XIX del tiempo San Maximiliano María Kolbe

Hay momentos en los que se nos endurece el corazón casi sin darnos cuenta. Dejamos de escuchar, levantamos muros y terminamos viendo al otro desde nuestros prejuicios, heridas o miedos.

Jesús critica la dureza de corazón, aquello que rompe los vínculos y nos impide vivir el amor como entrega y cuidado. En un día como hoy, Maximiliano María Kolbe nos recuerda hasta dónde puede llegar lo contrario, pues en Auschwitz decidió ofrecer su vida para salvar la de otro prisionero.

Hoy podríamos mirar dónde se nos está endureciendo el corazón y a quién necesitamos volver a mirar de otra manera. Frente a tantas formas de indiferencia, desprecio y enfrentamiento, podemos optar por cuidar, acercarnos y hacer sitio al otro. A veces basta un pequeño gesto para comenzar a ablandar el mundo. Feliz viernes.

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Ten paciencia conmigo

13 de agosto, jueves XIX del tiempo

Hay días en los que nos cuesta tener paciencia con los demás. Queremos que entiendan rápido, que cambien, que reaccionen como esperamos. Y, sin darnos cuenta, olvidamos todas las veces que nosotros también hemos necesitado que alguien nos diera tiempo.

Uno de los personajes del Evangelio dice «Ten paciencia conmigo». Es una frase sencilla, pero quizá todos podríamos hacerla nuestra alguna vez. Y Jesús nos pone delante el modelo de la paciencia del Padre que perdona hasta siete veces siete.

Tal vez hoy podríamos ir un poco más despacio con quien tenemos cerca. Dar tiempo, escuchar antes de juzgar y aceptar que todos estamos aprendiendo a vivir sobre la marcha. A veces, tener paciencia con alguien puede ser una manera muy concreta de cuidarlo. Feliz jueves.

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Eclipse

12 de agosto, miércoles XIX del tiempo

Hoy la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra y, por unos instantes, la luz queda oculta. También entre nosotros se interponen heridas, palabras mal dichas, prejuicios o silencios que terminan eclipsando a personas que un día fueron importantes.

El Evangelio propone un camino concreto cuando algo se rompe entre nosotros. Acercarnos, hablar a solas, escuchar y buscar recuperar al otro antes que condenarlo. Reconciliarse no significa negar lo ocurrido, sino intentar que la oscuridad no tenga la última palabra.

Quizá hoy podamos reconocer nuestros propios eclipses y preguntarnos qué persona ha quedado escondida detrás de una herida o un desencuentro. Podríamos intentar dar un pequeño paso para volver a acercarnos y dejar que la luz atraviese de nuevo nuestras relaciones. Feliz miércoles.

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Que nadie se pierda

11 de agosto, martes XIX del tiempo

Vivimos rodeados de criterios que miden quién destaca, quién cuenta más o quién merece ser escuchado. En medio de esa lógica, muchas personas pequeñas, frágiles o poco visibles terminan quedándose al margen.

Jesús cambia por completo la pregunta sobre quién es el mayor y pone a un niño en el centro. La verdadera grandeza aparece en hacerse pequeño, acoger al vulnerable y no dar nunca por perdido a quien se ha alejado.

Hoy podríamos mirar a nuestro alrededor y preguntarnos quién está quedando fuera de nuestra atención. Podemos acercarnos, escuchar y cuidar para que nadie se sienta invisible ni prescindible. Feliz martes.

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Dar fruto

10 de agosto, lunes XIX del tiempo

En nuestros tiempos se nos invita continuamente a proteger lo nuestro, asegurar nuestra comodidad y evitar todo aquello que pueda complicarnos la vida. Sin embargo, muchas de las cosas que verdaderamente merecen la pena nacen precisamente cuando somos capaces de salir de nosotros mismos.

Jesús utiliza hoy una imagen sencilla, la del grano de trigo que necesita caer en tierra para dar fruto. Habla de descubrir que una vida guardada únicamente para uno mismo termina siendo estéril, mientras que una vida entregada puede multiplicarse inesperadamente.

Una pregunta para hoy puede ser qué podemos compartir de nosotros mismos para que algo nuevo crezca a nuestro alrededor. Nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestras capacidades o simplemente nuestra presencia pueden convertirse en pequeñas semillas capaces de hacer la vida un poco mejor. Feliz lunes.

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Viento en contra

9 de agosto, domingo XIX del tiempo

Vivimos rodeados de incertidumbres que fácilmente despiertan nuestros miedos. A veces basta una mala noticia, una dificultad inesperada o no saber qué vendrá mañana para que perdamos la seguridad y sintamos que el suelo desaparece bajo nuestros pies.

Pedro se atreve a salir de la barca, pero cuando deja de mirar hacia delante y se fija únicamente en la fuerza del viento, comienza a hundirse. Jesús no le reprocha haberlo intentado, sino que le tiende la mano y le pregunta: «¿Por qué has dudado?».

Hoy podríamos intentar convivir con nuestras dudas sin dejar que ellas decidan por nosotros. Se trata de seguir caminando incluso cuando haya viento contrario, haciendo comunidad y sosteniéndonos unos a otros. Feliz domingo.

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Mover montañas

8 de agosto, sábado XVIII del tiempo

Vivimos rodeados de problemas que parecen demasiado grandes para nosotros. Guerras que no terminan, desigualdades que se enquistan y situaciones personales que a veces nos hacen sentir impotentes. Ante ciertas montañas es fácil pensar que podemos hacer poco.

Jesús habla de una fe pequeña como un grano de mostaza, pero capaz de mover montañas. No se trata de tener grandes seguridades, sino de confiar lo suficiente como para dar un paso, intentarlo de nuevo y no dejar que la dificultad tenga la última palabra.

Quizá hoy podamos mirar alguna de esas montañas que tenemos delante y preguntarnos qué pequeño gesto está en nuestras manos. Una llamada, una conversación, una decisión o simplemente volver a intentarlo pueden comenzar a cambiar las cosas. Feliz sábado.

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