Cuidado con la Estampida de Elefantes

Ruth Aristondo

Fue en noviembre de 2019, al ver un vídeo publicado por el World Economic Forum en Instagram, cuando tuve claro que debemos intentar acelerar el cambio no sólo en la cultura de las empresas, sino también en la Universidad de cara a las generaciones más jóvenes. El informe que publicó Moody Analytics  para Blue Cross el pasado 6 de noviembre lanza algunas afirmaciones en torno a lxs millennials de EEUU que, a mí personalmente, me pusieron los pelos de punta y en modo de alerta:

  • La salud física y mental de lxs millennials va en descenso a una velocidad alarmante en comparación con aquellxs pertenecientes a la Generación X. (Una nota de referencia, definen millennial a aquella persona nacida entre 1981 y 1996 y a una persona Gen-Xer o de la Generación X, a aquella nacida entre 1965 y 1980). 
  • Condiciones como la hipertensión, el alto colesterol, la depresión, la hiperactividad…, están aumentando entre americanxs adultxs-millennials.
  • A pesar de que resulte demasiado prematuro afirmar cuáles pueden ser las razones que expliquen este rápido declive en la salud, estudios científicos apuntan a un mayor índice de deuda e ingresos reducidos entre lxs millennials como causas a tener en cuenta como indicadores de un mayor índice de depresión y un incremento en el consumo de alcohol y drogas.
  • Hemos entrado en la espiral del “Shock de Salud” y ésta cambiará las reglas del juego del sector de la medicina y economía actuales en EEUU si sigue esta tendencia.
  • Si no se toman medidas, el índice de mortalidad podría tocar techo con un índice superior al 40 %, valor por encima del índice de mortalidad de la generación predecesora a los millennials para el mismo rango de edad.

Cuando leí las anteriores evidencias, visualicé una estampida de elefantes huyendo en busca de alguna solución. Estos elefantes eran muy variopintos. Os los presento a continuación:

  • Elefante 1 > Estos son datos hacen referencia a lxs millennials de EEUU, pero también aquí se reflejan dichos problemas. No habré oído decir un millón de veces: “Todo lo de EEUU llegará aquí tarde o temprano”. Sólo pensarlo me generó un escalofrío. ¿Y si ya está aquí? Me temo que sí…
  • Elefante 2 > En el mundo empresarial oigo hablar de la ‘nueva cultura de empresa’ y cómo ésta, traerá beneficios si entre las empresas se comparte  conocimiento, experiencias, buenas y malas prácticas… Creo firmemente que será así. Sin embargo, al mismo tiempo me preguntaba, ¿por qué en la nueva cultura de empresa, no se habla de una “Nueva Cultura de Empresa de Bienestar”?
  • Elefante 3 > En la Universidad y en el mundo empresarial, se están realizando esfuerzos para conseguir que ambos mundos sean cada vez más cooperativos; por ejemplo, ofreciendo una formación diferencial que acerque a lxs jóvenes a la realidad futura (no la actual), a la que se van a tener que enfrentar al salir al mercado laboral. De esta manera, las empresas también captan un talento que se adapta mejor a sus necesidades para responder adecuadamente a las demandas de la economía y sociedad actuales.

Estampida de elefantes

Con todos estos pesos pesados había algo que no me “cuadraba”. ¿Por qué no nos planteamos no sólo cómo mejorar los conocimientos, el rendimiento, la eficiencia, las metodologías, los procesos, etc. de las personas y, en definitiva, de Universidades y empresas, sino también mejorar la salud física y mental de las personas al mismo tiempo?

Estadísticamente sabemos que lxs millennials pronto representarán el 75 % de la fuerza de trabajo global; en EEUU ya son el grupo más grande de trabajo. Sabiendo todo esto, ¿no deberíamos intentar cambiar las cosas? Sí, a mí también se me ha pasado por la cabeza pensar que cada unx es responsable de su propia salud. Mi madre, toda la vida me ha dicho: “Ruth, si no te cuidas tú primero, difícilmente podremos hacerlo el resto y difícilmente podrás hacer tú nada por nadie”. Siempre lo tengo presente. No obstante, no creo que las dos posturas sean incompatibles.

Si tenemos salud, podremos con todo.

Este post no trata de dar lecciones a nadie, sino de intentar hacerte parar a reflexionar brevemente. Cierra los ojos un momento y respira. Tan sólo una respiración completa. ¡¡¡Que no sigas leyendo!!!! Cierra los ojos, relájate y respira. Sí, sólo lo que tardas en inhalar profundamente por la nariz y expirar lentamente por la boca y reflexiona: ¿Me siento reflejadx en todo lo que acabo de leer? ¿Me absorbe mi rutina? ¿Me tomo tiempo para “descansar”? Y no me refiero a ver una serie completa en Netflix,  leer el periódico, un libro, ir al cine, pasar una tarde de gamings o hacer sudokus… Sino a realmente tomar tiempo para mí, para mimar mi mente y mi cuerpo. ¿He parado totalmente alguna vez para dar descanso real a mi mente?

El mes pasado debatía con algunxs compañerxs, después de ver este post con el que he comenzado esta reflexión, si no sería conveniente incorporar también en la Universidad y en las empresas alguna formación que nos ayude a conseguir un “estado de bienestar” también en dichos entornos. Parece que sólo conocemos el “bienestar” que relacionamos al salir de clase o del trabajo, pero por qué no incorporarlo también como parte de las asignaturas del semestre o como parte de las actividades de las empresas. ¿Lo habéis pensado? Yo cada vez más.

Cuida tu mente y tu corazón

Si nuestra mente, si nuestro estado emocional no funciona bien, si no tenemos salud mental y física, difícilmente podremos convertirnos en magníficxs profesionales eficientes; creativxs; que hablan al menos tres idiomas; con gran experiencia; con perfil versátil; proactivo y con el gran plus de tener empatía emocional y control de habilidades soft, también tan demandadas hoy en día, debajo del brazo. A ver… PARA… RESPIRA… COMIENZA…

Poniéndome como ejemplo, y eso que estoy en la barrera millennial pues nací en el 80 (¡qué gran año musical!), la única forma de cambiar mi vida, fue cambiar mi manera de pensar, cambiar mi mente y la perspectiva de cómo veía mi trabajo. Mi camino de transformación, de cambio, comenzó de la mano de  la que llamo mi meditación en movimiento. Esto es el yoga para mí.

La práctica diaria de yoga es lo único que consigue poner en silencio a mis elefantes personales en la gran cacharrería hiperactiva que es mi mente. Mientras estoy en movimiento mi mente está quieta, en silencio, descansa y se recarga fijándose sólo en el momento presente. Sólo me concentro en respirar  y escuchar mi cuerpo (sí, yo también he tenido que aprender y practicar para saber qué significaba esto). Conecto mi respiración con mi cuerpo.  Éste responde, fluye en movimiento al compás de las diferentes posturas o asanas que adopto, para terminar la práctica en la quietud total o savasana; momento consciente de descanso.

Tras mi práctica me siento recargada para lo que me presenta el día o relajada, con mi sistema nervioso energizado o tranquilo, en función de la práctica y momento del día en que he tomado ese tiempo. Al final todo depende de la práctica, de cómo te sientes tú física y anímicamente; pero todas terminan en bienestar.

Move | Breathe | Be Present

Puedes ir a yoga, practicar la meditación, tomarte un detox tea, comer de forma saludable, ir a correr, nadar, tomarte una caña con los amigxs… Todo es perfecto, pero si no cuidas y mimas lo que tienes en tu corazón y en tu cabeza, tu salud no estará al 100 %. Tan importante como aquello que dejas fuera de tu vida, de tus hábitos, porque no te conviene o hace bien, es aquello que incorporas en tu vida.

¿Cómo inspirar a Universidades y empresas a incluir el “bienestar” como parte de su cultura?

Vivir y trabajar en un entorno saludable afecta a nuestro modo de vida, pero también es verdad que las personas somos en general “comodonas” y, si no nos ponen las cosas “fáciles” o “a mano”, nos cuesta más hacerlo.

Aquí algunas ideas, no muy originales pero prácticas, para inspirar a incorporar el bienestar  como parte cultural en Universidades y empresas. Pongamos “la salud al alcance” de la mano también en estos entornos donde pasamos tanto tiempo de nuestra vida:

  • Incorpora eventos in-situ en grupo o programas de salud y relajación como el yoga, ayurveda (medicina tradicional india), meditación.
  • Tener bolas o zafus (cojines redondos de suelo de meditación), en la oficina en los que poder “parar” al menos 5 minutos para “respirar y recargar”.
  • Convertir el bienestar en una actividad social, con desafíos y prácticas en compañía.
  • Una sala de meditación o con clase de yoga en la Universidad.
  • Contar con charlas de expertxs que hablen y den a conocer mejor cómo cuidarse mental y físicamente, en cuanto a hábitos alimenticios.

Lo que estoy comentando no es nada nuevo; algunas empresas y universidades ya lo ponen en práctica como HubSpot o Bates University con el programa B-Well (que yo conozca). Este enfoque integral en torno al bienestar es un nuevo reto. Un reto en el que estoy dispuesta a trabajar e intentar ayudar a conseguir en mi entorno cercano. Creo que todxs podemos estar más o menos de acuerdo en que tanto estudiantes como trabajadorxs de empresas y personas en general, si afrontamos las necesidades físicas, mentales, sociales, emocionales, económico-financieras, etc., particulares que tenemos, podremos ofrecer la mejor versión de nosotrxs mismxs en todo lo que hacemos y nos propongamos llevar a cabo en la vida.

Mi mensaje para este comienzo de año 2020 para todxs es que tomemos conciencia de que hay miles de cosas que se pueden hacer. Muchas más de las pocas mencionadas en este post y no hay por qué incorporarlas todas. Cada pequeño paso, cada pequeño gesto cuenta. No sólo para salvar el planeta, que tanta falta hace, sino también para cuidarnos a nosotrxs mismxs y poder así seguir cuidando de todo lo que nos rodea.  Seguir haciendo frente a todos los retos que tenemos por delante y conseguir aquello que nos propongamos.

Si no te cuidas tú primero; si no prestas atención plena a tu salud; difícilmente podrás cuidar del resto de ‘piezas’ tu vida. Y si no me crees, cuando quieras te presento a mi madre.

😉

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