Educación en innovación, innovación en educación

Por Julen Escalero 10G

A estas alturas todos tenemos una idea propia y relativamente rigurosa de lo que es la innovación. Pero, ¿os habéis preguntado alguna vez lo que es innovar en la educación? Rehuid por un instante de definiciones “académicas” e imaginaos escenas, procesos o modelos educativos innovadores.

¿Ya?

¿Difícil, eh?

Es sin duda una cuestión delicada. Habitualmente, al innovar se ha cuidado mucho que el comprador (padre, madre o tutor) esté dispuesto a poner más pasta sobre la mesa. ¿Pero, es esa la prioridad en educación? ¿No es, sobre todo en el sector educativo mayoritariamente público, que el alumno salga beneficiado?

Informe PISA 2012

Informe PISA 2012 (Fuente: INE)

Echemos un ojo a la oferta educativa: desde dicha perspectiva, como digo, deberíamos de aportar valor al alumno, respetando los principios inherentes a la profesión tales como el desarrollo personal o la formación en valores. Es también de esperar que haya un segmento de clientes a satisfacer, una estrategia (sea diferenciación o a coste) y un posicionamiento corporativo. Todo ello, en un contexto de misión/visión/valores. Sin dicho marco, digamos, ontológico-estratégico, la innovación no tiene sentido. Y dentro de él, los agentes educativos en general y las universidades en particular deberían de plantearse cómo generar valor -ya veremos luego cómo capturarlo.

Yo qué queréis que os diga, no tengo ni idea de cómo se consigue eso; pero sí tengo dos cosas la mar de claras. La primera: la inclusión de tecnología en los procesos educativos no es innovar. O no necesariamente, como se ha visto con los portátiles y el aula 2.0. Ya comentaba hace ya muchos años un versado en la materia, “la academia tiende a modelar su estructura basándose en el modelo monástico anterior, dando lugar a una “universidad informatizada” que no es sino la enseñanza monástica informatizada”. Muchos entes se apresuraron a subirse al carro de las TIC, pero en más de un caso la educación ha perdido calidad, y por tanto valor, alejándose de los objetivos estratégicos: no es innovación. Y la segunda: si lo que nos viene es la sociedad del conocimiento, la (innovación en) educación es la clave para la construcción de riqueza en el futuro inmediato.

Todo depende de los objetivos de la educación. Cuando el objetivo era únicamente memorizar determinado contenido, era razonable que devolviesen un número, una proporción en función de la capacidad de retener. Hoy, los objetivos de la educación son o deben ser infinitamente más ambiciosos y, por tanto, la medición debe ser distinta. Y esto es solo un ejemplo.

Desde mi punto de vista, la educación aspira a formar profesionales y ciudadanos completos y responsables; por tanto, aquí subyace una prioridad de los valores y las aptitudes sobre los conocimientos técnicos que rara vez es efectiva en la práctica. Algunas áreas sobre las que se me ocurren mejoras son:

Innovación en la educación

Fuente: blog.tiching.com

Tal vez os preguntéis por qué os cuento todo esto, qué hago hablando de educación cuando ni siquiera tengo la carrera. Bueno, pues es que estaba el otro día pensando qué me llevo en la mochila de la que algún profesor me hablaba en primero y que por aquél entonces estaba vacía. Hay preguntas difíciles de contestar, como qué pasa con los miles de euros que pagamos los estudiantes a esta casa. ¿Cuántas veces más valor nos aporta la Universidad de Deusto? Pues chicos, depende en gran medida de cuánto valor capturéis vosotros a vuestro paso por ella: entra en juego la perspectiva de la demanda. Durante mis cuatro añitos aquí, he sacado unas notas bastante razonables, he sido socio de una júnior empresa, he hecho prácticas en la incubadora de empresas, he participado en Innovandis, he forjado relaciones personales/profesionales/institucionales con potencial futuro –espero-, y algunas cosas más. ¿Podría haber hecho todo esto en otra universidad? Maybe yes, maybe not.

En todo ese popurrí de cosas, he podido aprovecharme de contextos relativamente vanguardistas. Y la pregunta obvia es si Deusto es innovador. Os pregunto entonces: ¿a qué venís a la universidad? Podéis empezar por mirar en vuestra mochila. O dentro de vosotros mismos.

La prioridad de la innovación educativa debe ser formar ciudadanos y profesionales del futuro, completos, íntegros, autónomos. Y tal vez la demanda tenga más poder sobre la innovación que la propia oferta.

Gracias especialmente a Tamara López Gambín y el equipo de Citius JE, por iluminarme con su expertise en el área (¡no os perdáis su blog!)

Otras fuentes de inspiración:

http://asesoriapedagogica.ffyb.uba.ar/?q=la-innovaci-n-educativa-una-aproximaci-n-conceptual

https://innovacioneducativa.wordpress.com/2007/01/09/%C2%BFque-es-innovacion-educativa/

http://javiermegias.com/blog/2010/03/finlandia-excelencia-en-la-educacion-clave-de-la-innovacion/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-coloquio-escuelas-innovadoras/3124568/

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