Una grata sorpresa

Por Carlota Aramburu, iNNoVaNDeR 12G

 

jinnovenri

 

Hace aproximadamente 9 meses, llegué a Burdeos para realizar la doble titulación de ADE en Kedge Business School, una Universidad ubicada en la ciudad francesa de Bordeaux (pronunciado bojdó). Un mes después de mi llegada me propusieron participar como voluntaria en la jornada de la innovación para jóvenes de Burdeos, JINNOVEENVRAI. Y tú, querido lector te preguntarás: ¿En qué consiste esta jornada?

Se trata de un evento que se realiza anualmente, hacia el mes de febrero, para fomentar la innovación y el pensamiento creativo entre los jóvenes. En esta jornada participaron alrededor de 200 alumnos de entre 12 y 17 años y de distintos institutos de la región de Aquitania.

La esencia de JINNOVEENVRAI consiste en resolver retos que plantean 4 empresas de distintos sectores, de la forma más innovadora y creativa posible. Vamos, un Shake Away en toda regla, pero con un poco menos de tiempo para darle solución al reto. Teníamos una mañana escasa para salir a la calle y preguntar, de ahí sacar conclusiones, empezar pensar soluciones al problema planteado y prototipar. Design Thinking en su máxima potencia. En nuestro caso, a los equipos que participamos en la edición de este año, los retos nos provinieron de una empresa del sector de las bicicletas, otra del sector de la cosmética, otra energética y por último, otra del sector de la alimentación.

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Dicho esto, me puedo considerar como una agraciada, ya que en mi caso, no tenía que participar al 100% en este proceso creativo.¿Cuál era entonces mi papel? Me tocó se ‘coach’ (esa palabra tan de moda pero que mucha gente escribe como couch, tal vez porque en el fondo lo que nos gusta es estar tirados en el sofá) de un grupo de 6 jóvenes de distintos institutos. Mi misión principal era la de cohesionar el grupo y orientarles en todo el proceso de pensamiento creativo, para ayudarles a generar las ideas más innovadoras y creativas posibles.

El reto que nuestro equipo tuvo que afrontar venía de la mano de la empresa de bicicletas Bags&Bike. La empresa estaba interesada en desarrollar un producto que aumentara la seguridad de los ciclistas cuando circulan por carretera, ya que en Burdeos suele haber bastantes accidentes. El producto debía de ser ‘algo’ que no incidiese de forma negativa sobre la comodidad del ciclista, e incluso que supusiese un movimiento natural para ellxs en los momentos en los que potencialmente pudieran verse en peligro.

Una vez conocimos el reto nos pusimos manos a la obra, ya que teníamos 4 horas escasas para generar idea, prototiparla y presentarla al cliente. El comienzo del trabajo en equipo fue un poco caótico, debido principalmente a mi francés, un poco ‘chapurreado’; pero con gestos y dibujos todo empezó a ir sobre ruedas (y nunca mejor dicho). Decidimos empezar a trabajar con un Brainstorming, en el que cada uno de los integrantes del equipo fue dando las primeras ideas que se les pasaban por la cabeza, intentando que todos ellos participaran. A continuación, elegimos las tres ideas que nos parecía tenían un mayor interés y potencial, las cuales seguimos desarrollando y potenciando. En este desarrollo, empezamos a ver que algunas ideas no eran tan “buenas” como nos habían parecido, por lo que las descartamos hasta quedarnos con una única idea.

Esta idea seleccionada consistía en un objeto que se adapta perfectamente a la forma de la mano y que se coloca en el manillar de la bicicleta. En función de la presión que se ejerza sobre el producto (a mayor presión mayor peligro y viceversa), éste emite una luz y un sonido más o menos fuerte (mayor luz sonido mayor peligro). De esta forma, tanto peatones como sobre todo vehículos son conscientes de que tienen que reducir la velocidad debido a la presencia de un ciclista.

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Una vez desarrollada y prototipada, tocaba defender la idea frente a la empresa, y los más de 200 alumnos allí congregados. En esta presentación los aspectos que más se valoraban eran la originalidad, la idea desarrollada y el slogan del producto/marca. Este slogan debía contener una palabra que te asignaban al principio de la jornada. En nuestro caso, la palabra era “lunettes” (gafas), por lo que nuestro slogan fue: ‘Pas besoin des lunettes avec Veadso sonette’ (No hay necesidad de llevar gafas si tienes el timbre Veadso – sí, en francés rima y suena mejor).

A pesar de los nervios previos y del estrés, mi grupo hizo un gran trabajo y para mi sorpresa, ¡¡¡fuimos el grupo ganador del reto!!! Todo el esfuerzo había merecido la pena.

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Después de todo esto os preguntaréis si mi paso por el programa iNNoVaNDiS me ha ayudado en esta jornada de J’Innoveenvrai en Burdeos. La respuesta es rotunda: Sí. Claramente me ha ayudado». Durante todo el proceso de Design Thinking me sentí cómoda y habilidosa, de modo que el trabajo con mi grupo se desarrolló con naturalidad.

Además, el hecho de haber participado en el Shake Away me ayudó, entre otras cosas, a manejar los tiempos y trabajar bajo presión. Innovandis me ha ayudado a pensar de manera distinta, a atender todas las perspectivas del problema que se plantea y así dar con la solución más completa y acertada. Probablemente, esta forma de pensar ha sido un factor clave para poder ganar el reto de la jornada de innovación de Burdeos.

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1 respuesta

  1. Marta Esteve dice:

    ¡Qué pasada el reto que te planteaste en una sola mañana! En el estudio de diseño gráfico Barcelona para el que trabajo (Usart Disseny) trabajamos desde hace más de 10 años la mejora de imagen corporativa a precios muy competitivos, pero siempre viene bien reciclarse y asistir a cursos de formación como este. ¿Sabe alguien cuando vuelven a hacer estas jornadas y en qué ciudad? ¡Saludos!

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