Motívame, por favor

Por Asun Ibañez, Directora Académica del Título Propio de Especialización en Innovación y Emprendimiento.

motivate post asun

Estaba yo hoy tan concentrada trabajando en un montón de temas importantes, urgentes, necesarios, operativos, estratégicos… y, de repente, recibo un email de Jonmi en el que me ponía en copia de su respuesta (“…me alegra saber que no soy el único que ve desmotivación en el grupo….”) a una estudiante 13G que en su email le decía “… la verdad que veo un poco desmotivado al grupo…”.

Eso me ha hecho pararme y preguntarme a mí misma “¿estás motivada?”, y mi respuesta automática ha sido “”. No os voy a contar lo que estaba haciendo, pero ya os adelanto que no tenía nada de agradable, ni de bonito, ni de apasionante. Alguno me dirá que, entonces, debo ser masoquista para motivarme con una tarea desagradable, fea, aburrida, ardua, dura… Pues no, no soy masoquista. Es más, creo que soy más bien tirando a hedonista si me hacéis elegir entre los dos opuestos. Si no sabes lo que significa hedonista, pues ya sabes lo que tienes que hacer.

Fuente: http://imagenesdefondodepantallaparacelular.com

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La palabra “motivación” se compone a su vez de dos palabras: “motivo” y “acción”. Es decir, “tener un motivo para la acción”. Y eso sí que lo tengo claro, procuro tener siempre muy claro cuál es MI motivo para sea lo que sea que haga o tenga que hacer. Y recalco la palabra “mi”. Se trata de buscar en nosotrxs mismxs cuál es nuestro motivo para hacer las cosas. El hecho de que tenga un motivo individual sin embargo no quiere decir que dicha tarea sea algo que me tenga que agradar necesariamente. Un motivo personal puede ir desde la necesidad de obtener un salario, a la lealtad a un miembro de tu familia o amigo, pasando por la mejora de tu carrera profesional.

Pues eso, estaba trabajando motivada y, al recibir ese email, me he SUPER motivado y me he puesto a escribir sobre este tema. Primero les he respondido a ellos dos, y luego me he metido con este post aprovechando la inspiración. Ya lo decía Picasso: “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Os aseguro que se me ha pasado el tiempo de una manera que sólo pasa cuando estás en tu elemento (Sir. Ken Robinson). Como nos explicaron en aquel seminario en el que nos hablaron sobre lo que era el ‘flow’, escribiendo este post he sentido que había encontrado mi flow.

Ante una misma clase, un mismo trabajo, un mismo ejercicio, un mismo proyecto, me suelo encontrar o bien personas totalmente “engoriladas” u otras completamente apáticas. Es probable que mi jefe, mi profesorx, mi madre… me hayan dicho que “tengo” que hacer algo. Cuando lo hago porque me han dicho que lo haga es cuando digo cosas como “no me motiva”, “estoy desmotivada”, “esto no es motivador”… Y, en ese mismo instante, acabamos de ceder el poder de decidir sobre nuestro estado de ánimo a una tercera persona o circunstancia. Fredy Kofman lo explica muy bien con su metáfora de los tigres y las ovejas. ¿Cuál es el precio de la libertad? La responsabilidad. Y cuando decimos que algo no nos motiva, lo que estamos haciendo es escudarnos, asumiendo un papel de víctimas inocentes, cuando en realidad, lo que estamos haciendo es ceder el poder de nuestra capacidad de decisión a un tercero, escudándonos y justificando (o tratando de justificar) nuestras actitudes (o falta de actitudes).

La motivación debería ser siempre “auto-motivación”. Yo mismx debo ser el/la responsable de encontrar un motivo para toda acción en la que deba participar, bien de manera individual o colectiva, cogiendo las riendas de mi vida y buscando cómo disfrutar de TODO lo que hago. No es responsabilidad de nadie, más que de nosotros mismos, el motivarnos a disfrutar de todo aquello que hacemos o vayamos a hacer en nuestra vida. La vida es única, y no sólo porque se viva sólo una vez (que ya lo cantaban las Azúcar Moreno), sino porque tu vida es única e intransferible: te pertenece. Nadie lo explica mejor que Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” donde nos explica que quien tiene un “para qué” es capaz de soportar casi cualquier “cómo”.

Fuente: www.planemprendedor.es

Fuente: www.planemprendedor.es

 

A veces, esas afirmaciones de “estoy desmotivadx” o “no me motiva” son una mera excusa encubierta para no hacer, no enfrentar, no avanzar, no agarrar el toro por los cuernos, no desperezarme… A veces se dan en el momento en el que “tengo” que salir de mi zona de confort con la incomodidad que eso genera. Otras veces se dan cuando en realidad estás en un camino del que no eres dueño. ¿Por qué estáis en iNNoVaNDiS? No se trata de una pregunta trivial. ¿Qué hacéis aquí? ¿Si vosotros no os entregáis por qué otros deben entregarse al máximo y motivaros?

Disfrutar con lo “guay” es muy fácil. El propósito de la motivación es sin embargo el lograr que seamos capaces de desarrollar recursos para identificar qué motivos tenemos para hacer algo que aunque no sea muy placentero o nos disguste, le busquemos un sentido. Si lo conseguimos, seremos la luz que difunde las tinieblas de las situaciones desagradables, trabajos duros o tareas aburridas. Ya compartí en mi post sobre las 5 lecciones desde la India que ninguna mente oscura puede aprender. Iluminad vuestra mente, por favor. No la oscurezcáis con emociones negativas (miedo, enfado, pereza…), prejuicios o cualquier otra cosa que os quite luz.

La próxima vez, antes de decir “no me motiva”, ponte las pilas, asume tu responsabilidad y dite a TI MISMX “motívame, por favor”. “Busca un motivo para esta acción”. Seguro que eres capaz de encontrar un buen motivo, un sentido (un para qué) al qué. Y si no lo eres, si no tienes un “por qué” o un “para qué”, tal vez debas replantearte lo que estás haciendo con tu vida.

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