22 de agosto, sábado XX del tiempo ordinario. Bienaventurada Virgen María Reina
Vivimos rodeados de palabras, promesas y discursos. Decimos que queremos un mundo más justo, que nos importan los demás, que hay que cuidar y acompañar. Pero al final nuestra vida se juega menos en lo que decimos que en lo que realmente hacemos.
Jesús critica esa distancia entre las palabras y la vida: Ellos dicen, pero no hacen. Y propone otra manera de estar entre los demás, sin buscar reconocimientos ni primeros puestos, recordándonos que quien quiera ser grande ha de aprender a servir.
Hoy podríamos mirar si nuestros actos sostienen lo que decimos. Menos discursos y un poco más de coherencia, menos apariencia y más servicio, menos preocuparnos por quedar bien y más por hacer el bien. Porque muchas veces son los pequeños gestos los que dicen quiénes somos de verdad. Feliz sábado.
