Innovación, emprendimiento… ¿Y el liderazgo?
Por Rogelio Fernández Ortea
A veces me pregunto qué papel juega el liderazgo en los procesos de innovación y emprendimiento, en los que, a veces, tengo la sensación de que son procesos solitarios o de pocas personas, donde la figura de líder puede o debe quedar diluida en un proceso superior, de valor superior como es el correspondiente a la innovación y/o emprendimiento. Sin embargo, siempre me contesto que no, que el proceso de liderazgo está y estará siempre imbricado en todos los procesos sociales… el caso es cómo.
La innovación debe considerarse como un proceso de fertilización cruzada de conocimiento, interdisciplinar, en fondo y forma, tanto por el conocimiento que se aporta como por la realidad sociodemográfica de las personas que lo hacen. Una reunión de almas, de individuos que, en aras de crear algo nuevo que genere riqueza en su sentido más generoso, y que lo haga de una forma duradera y sostenible, quieren compartir tanto su conocimiento explícito como lo que implícitamente saben, aportando, por lo tanto, más de lo que pensaban en un primer momento que podían colaborar. Para conseguir esto en un grupo multidisciplinar, el liderazgo o, mejor dicho, los liderazgos que se tienen que poner en marcha son diversos, en estilo y en la emergencia de diversos líderes que ayuden a guiar y concluir el proceso, pero todos ellos, van a tener que jugar con los siguientes elementos: confianza, sentido, y capital social y para ello, el liderazgo ha de ser resonante y transformador.
Las personas para compartir, para participar han de querer hacerlo, y solo lo harán en un contexto donde encuentren el sentido para ello. Un sentido que les provea de la motivación necesaria para querer dar lo mejor de sí, aunque no sepan muy bien lo que eso significa. Sin embargo, el entorno de confianza creado a través del sentido permitirá que se cree el medio necesario, la emocionalidad necesaria para que se genere ese conocimiento, esa innovación que excede el conocimiento explícito de cada persona, ya que, si no sabemos lo que sabemos, menos aún tenemos idea de la grandeza que implica el conocimiento implícito larvado en relaciones de confianza. Unas relaciones que conforman el capital social necesario para que, tanto estos procesos de innovación, como los derivados o consecuentes procesos de emprendimiento o intraemprendimiento. Capital social entendido como la cantidad y calidad de relaciones que se tienen tanto dentro como fuera de una organización dada, pero también entendido como la cantidad y calidad de relaciones tiene una persona.
Un capital social que tiene que estar entre los principales conceptos que debe manejar el, la, los las líderes que irán emergiendo y guiando estos procesos imprescindibles para la sociedad en la que vivimos. Concluyendo, el liderazgo también está presente y es necesario y los procesos de innovación y emprendimiento, por no hablar del liderazgo personal que han de tener las personas que emprenden e innovan… pero eso ya es otra cuestión…




Considero que es un buen blog, me gustó mucho la forma cómo se abordó el
tema. Como bien se comenta el liderazgo efectivo requiere de una capacitación detallada para la correcta ejecución de las técnicas expuestas.
Mil gracias por la información.
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on on leveraging the 20G tier to unlock advanced features in iNNoVaNDiS really resonated with me. It reminded me of how precise data mapping can turn raw numbers into strategic advantages, much like planning habitats in Cloud Island. After reading, I started overlaying my own resource routes with the tier thresholds to spot bottlenecks early. It sparked a small experiment where I tag each material batch with its growth stage, letting me prioritize upgrades that actually push me toward PRO status. The insight about treating each tier as a checkpoint was especially useful.
I really appreciated Rogelio Fernández Ortea’s reflection on how leadership is not diluted in innovation and entrepreneurship, but deeply woven into it. His description of innovation as a “fertilización cruzada de conocimiento” and a “reunión de almas” captures something important: breakthrough work is rarely the product of one lone genius, but of diverse minds crossing boundaries.
The idea that leadership must be plural and emergent—different styles and different leaders stepping forward at different moments—feels especially relevant. In a multidisciplinary team, no single person can hold all the knowledge, so leadership becomes a shared responsibility rather than a fixed title. Fernández’s three pillars of trust, meaning, and social capital are what make that shared responsibility possible. People contribute not only what they consciously know, but also the tacit knowledge they may not even realize they have, because they feel safe enough to share it.
This made me think about how creative identity is built in other collaborative spaces. For example, when fans create a custom basketball player on https://hoopervault.com, they are essentially combining distinct skills, styles, and legacies into one coherent identity. It is not a perfect parallel to leadership, but it reflects the same principle: greatness often comes from blending diverse strengths rather than relying on one dominant figure.