La ayuda humanitaria internacional descubre el poder del dato: la plataforma Dhalma en la crisis de Siria

(Artículo escrito por Elen Irazabal, alumni de Deusto Derecho y alumna de la II Edición del Programa en Tecnologías de Big Data en nuestra sede de Madrid)

La revista Scientific American el pasado octubre de 2017 hacía reflejo de la siguiente historia: la epidemióloga Jesse Berns había estado trabajando en conflictos humanitarios desde el año 2006. En el año 2013 y durante su estancia en Iraq, realizó un estudio sobre el estado de salud de los refugiados. Ella misma había creado un excel con los datos que había recabado desde su puño y letra, uniéndolos con otros datos y así generar un informe. Tal proceso le costó 5 meses, cuando el informe se realizó, los datos ya habían quedado obsoletos. Asimismo, en el año 2015 pudo experimentar cómo  durante la crisis del ébola en el África Occidental, gastaron mucho dinero intentando encontrar la manera de transmitir datos de pacientes moribundos sin acceso a conexión wifi.

Es ahí cuando, junto con un científico de datos, Michael Roytman, crearon la plataforma Dharma: una plataforma que opera offline, capaz de transmitir información mediante bluetooth y resistente a los bombardeos. Está pensado para que profesionales sin una base técnica puedan adaptar la plataforma a sus necesidades.

La revista también cuenta, entre otras experiencias, la última prueba de Dharma que se ha realizado en Siria: un médico que comenzó a meter historiales médicos de sus pacientes para observar los progresos a medida que comparte los datos con sus compañeros de Amman.

Son más de 5 millones de personas huidas de Siria a países vecinos, otros 6 millones de desplazados dentro de Siria, las organizaciones humanitarias utilizan Dharma en más de doce puntos clave a lo largo de la región para poder recabar información sanitaria y proporcionar ayuda médica. [1]

El éxito de Dharma refleja el poder de la información en tiempos de guerra, desastres naturales o cualquier crisis humanitaria que surge a lo largo y ancho del globo. El principal problema a los que se enfrentaban las organizaciones era la obtención del dato fidedigno y la obtención de una infraestructura tecnológica capaz de aprovechar los datos de manera eficiente.

Si tuviésemos que describir, un antes y un después en la cooperación internacional, sería el avance tecnológico que capacita a la información que proporcionamos los individuos en la en forma de valor de dato. Las organizaciones son capaces de dar un servicio individualizado en acontecimientos de carácter global. Este hecho no tiene precedentes en la historia, donde las organizaciones como la ONU operan como actores más allá de los estados para crear puentes y alianzas (muy discutibles en muchos casos) entre naciones. Eran la fuente de información y canal de cooperación. Sin embargo, la tecnología desde todos sus aspectos ha recortado las distancias entre naciones diversas. Desde las redes sociales al propio lenguaje de programación, no existen muros.

Y ahora, con el análisis de datos, las naciones podemos responder con una rapidez y precisión que escapa a las decisiones políticas.  Por eso, también la ONU ha descubierto el Big Data y ha incorporado a su Agenda de Desarrollo Sostenible, “Big Data para el Desarrollo Sostenible”. [2]

El futuro es del dato, no sólo como economía del dato, sino en todo lo que engloba las ciencias sociales con especial hincapié en las acontecimientos internacionales que tantos estudios han ocupado y tantas páginas de acuerdos internacionales han cubierto.

[1]https://www.scientificamerican.com/article/out-of-the-syrian-crisis-a-data-revolution-takes-shape/

[2]http://www.un.org/en/sections/issues-depth/big-data-sustainable-development/index.html

Fuente: https://www.nature.com/news/out-of-the-syrian-crisis-a-data-revolution-takes-shape-1.22886
Fuente: https://www.nature.com/news/out-of-the-syrian-crisis-a-data-revolution-takes-shape-1.22886

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